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Febrero 11, 1927
Donde reina la Divina Voluntad, Jesús pone en orden las cuerdas de
sus atributos, y cómo debe poder decir: Aquí es mi cielo. Cómo los
hijos del Fiat serán reyes y reinas, y sólo quien posee el Fiat
Divino tiene el derecho de pedir su Reino.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús me hacía ver en mi interior
muchas cuerdas, una junto a la otra que partían de una esfera en medio de las cuerdas, bajo la
cual había un vacío, y en aquel vacío estaba mi dulce Jesús que muy frecuentemente tocaba
aquellas cuerdas y sonaban, pero en modo tan armonioso y bello que no se puede describir, y
después de haber tocado su cancioncita ha dicho:
(2) “Hija mía, estas cuerdas son símbolo del alma en la cual reina mi Voluntad, Yo mismo me
deleito de formarlas y de ponerlas todas ordenadas; míralas cómo son bellas, cada cuerda tiene
su color distinto, investidas de luz, de modo que todas juntas forman el más bello arco iris, todo
deslumbrante de luz. ¿Pero quieres saber por qué cada cuerda tiene su color distinto? Porque
cada una de ellas simboliza todas mis cualidades divinas, esto es, mis atributos, así que he
puesto todo en orden, la cuerda del amor, la cuerda de la bondad, la cuerda de la potencia, de
la misericordia, de la fortaleza, de la sabiduría, de la pureza, en suma, todo, no he excluido ni
siquiera la cuerda de la justicia, de modo que cuando quiero amar y ser amado, toco la cuerda
del amor, ¡oh! cómo es dulce su sonido, suave, penetrante, deleitable, de modo que sacude
Cielos y tierra, inviste las fibras más íntimas de todos los seres donde reina mi Querer, y Yo amo
y soy amado, porque el sonido atrae y rapta a todos a amarme, y Yo quedo raptado por mi
mismo amor, amo y hago salir océanos de amor; este sonido es tan melodioso que me hace
tolerar todo y soportar los graves males del pobre mundo. Este sonido me hace pasar a tocar
la cuerda de la bondad, y este sonido llama la atención de todos para recibir los bienes que mi
bondad quiere hacer salir, que quiere dar a las criaturas, en este sonido se oyen voces que
hablan y pone atentos a todos, es sonido de sorpresa, de admiración al oír en ese sonido de
voces los bienes que quiero dar, este sonido mientras me hace sacar mis bienes dispone a las
criaturas a recibirlos. Por tanto cada vez que quiero poner en oficio un atributo mío, toco la
cuerda que le pertenece y lo pongo en actitud de sonar. ¿Pero sabes por qué he dispuesto en
ti todas estas cuerdas? Porque en donde reina mi Divina Voluntad quiero encontrarme a todo
Yo mismo y todas las cosas que me pertenecen, de modo que lo que hago en el Cielo debo
poder hacerlo en el alma donde domina y reina mi Fiat Supremo, debo tener mi trono, mis
músicas, de modo de poder hacer vibrar el sonido de la misericordia para convertir a las almas,
el sonido de la sabiduría para hacerme conocer, el sonido de mi potencia y justicia para hacerme
temer, debo poder decir, aquí es mi Cielo”.
(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en la Creación, y mientras imprimía mi te amo
en cada cosa, pedía que en virtud de aquella Voluntad Divina que las conserva bellas e íntegras
viniera el Reino del Fiat Supremo sobre la tierra, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:
“Las cosas creadas son inanimadas, por lo tanto no tienen virtud de pedir un Reino tan santo”.
Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, es verdad que las cosas creadas son sin alma, pero dentro de cada una de ellas
corre la Vida de mi Voluntad, y sólo en virtud de Ella se conservan bellas como fueron creadas.
Ahora, las cosas creadas son todas nobles y reinas, pertenecientes todas a mi familia real, y en
virtud de mi Voluntad que las anima y de los actos que ejercita mi Voluntad en ellas, tienen el
derecho de pedir que venga mi Reino, porque es también Reino de ellas. Para pedir con derecho
que venga el Reino del Fiat Divino es necesario que sea una de nuestra familia, en la cual
nuestra Voluntad tiene su primer puesto, su trono, su Vida; he aquí por qué primero te he hecho
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