sol se siente rey que puede ejercitar su oficio real, siente que no sólo tiene sus súbditos, sino
también a su hija, a la que conforme le comunica sus efectos, sus manifestaciones, así le
comunica las semejanzas de reina, y esto es todo su triunfo, transformar al alma en reina y
ataviarla con las vestiduras reales. Y como todas mis manifestaciones sobre el Fiat Supremo
formarán el nuevo jardín de los hijos de mi Reino, por eso quiere dar siempre con su luz sus
efectos en ti, para formarlo rico y opulento de todas las especies de flores, frutos y plantas
celestiales, de modo que todos, atraídos por la variedad de tantas bellezas, se sentirán como
raptados y buscarán vivir en mi Reino. Ahora, si en ti faltaran las disposiciones para recibir las
comunicaciones de los efectos del Sol de mi Voluntad y de sacarlos para escribirlos, para hacer
conocer el bien que Ella contiene y sus inauditos prodigios, mi Voluntad haría como el sol, te
quemaría, de modo que quedarías como tierra estéril e infecunda, y además, ¿cómo puedo
escribir solo sin ti? Mis manifestaciones deben ser palpables, no invisibles, deben caer bajo los
sentidos de las criaturas, las cosas invisibles el ojo humano no tiene virtud de mirarlas, sería
como si te dijera: ‘Escribe sin tinta, sin pluma y sin papel’. ¿No sería absurdo e irrazonable?
Entonces debiendo servir mis manifestaciones para uso de criaturas formadas de alma y cuerpo,
también Yo tengo necesidad de la materia para escribir, y me la debes prestar tú, así que tú me
sirves de tinta, de pluma y de papel, y con esto formo en ti mis caracteres, y tú sintiéndolos en
ti, los haces salir y los vuelves palpables con escribirlos sobre el papel. Por eso tú no puedes
escribir sin Mí, te faltaría el tema, el sujeto, el dictado delante para copiar, por tanto no sabrías
decir nada, y Yo no puedo escribir sin ti, me faltarían las cosas principales para escribir: El papel
de tu alma, la tinta de tu amor, la pluma de tu voluntad. Por eso es un trabajo que debemos
hacer juntos y de acuerdo de ambas partes”.
(3) Entonces mientras escribía pensaba entre mí: “Antes de escribir ciertas pequeñas cosas
que Jesús me dice, me parecen de poquísima importancia y por eso no me parece necesario
ponerlas en el papel, pero en el acto de escribirlas, el modo en que Jesús me las ordena en mi
interior cambia la escena y me parecen pequeñas en la apariencia, pero de gran importancia en
la sustancia. Siendo así, ¿qué cuentas darán a Dios quienes han tenido y tienen autoridad sobre
mí, cuando no se han impuesto con la obediencia para hacerme escribir, cuántas cosas he
omitido cuando no he recibido ninguna orden? Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija, cierto que me darán cuentas. Si creen que soy Yo, la cuenta será muy minuciosa,
porque creer que soy Yo y no tomar en cuenta hasta una sola palabra, es como si quisieran
sofocar un mar de bien para utilidad de las criaturas, porque mi palabra parte siempre de la
fuerza de la potencia creadora, en efecto, un Fiat dije en la Creación y extendí un cielo tachonado
con innumerables millones de estrellas, otro Fiat y formé el sol; no dije veinte palabras para
formar otras tantas cosas en la Creación, sino un solo Fiat me bastó. Ahora, mi palabra contiene
aún su potencia creadora, y no pueden saber si mi palabra está dirigida a formar un cielo, una
estrella, un mar, un sol para las almas, por lo tanto no tomándolas en cuenta y no poniéndolas
a la vista de las criaturas, me vienen a rechazar en Mí mismo este cielo, este sol, estrellas y mar
que podrían hacer tanto bien a las criaturas, y el daño que vendría será imputado a aquél que
no dándole importancia lo ha sofocado dentro de Mí. Si no creen que soy Yo, peor aun, porque
son tan ciegos que no tienen ojos para ver el Sol de mi palabra, y la incredulidad lleva a la
obstinación y a la dureza del corazón, en cambio el creer ablanda el corazón y lo dispone a
hacerse subyugar por la gracia y a darle la vista para poder comprender mis verdades”.
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