que es el continuo triunfo de todas nuestras obras. Por eso en cuanto el alma llega a poseer el
Fiat Supremo, el primer acto de Dios es poner en común sus bienes con ella, y concentrándole
su Sol, en la corriente de su luz hace descender sus bienes en el fondo del alma y ella toma lo
que quiere, y sobre la misma corriente de la luz que posee los hace subir de nuevo a su Creador,
como el más grande homenaje de amor y de reconocimiento, y la misma corriente los hace bajar
de nuevo en ella. Así que suben y descienden continuamente estos bienes, como certeza y
sello de la comunidad que hay entre Creador y criatura. Así era el estado de Adán desde que
fue creado hasta que pecó, lo que era nuestro era suyo, la plenitud de la luz concentrada en él,
en vista de que una era su voluntad con la nuestra, le daba la comunidad de nuestros bienes.
Cómo nos sentíamos duplicar nuestra felicidad por causa de la Creación, no por otra cosa, sino
porque veíamos a Adán, nuestro hijo, feliz de nuestra misma felicidad, porque su voluntad siendo
una con la nuestra, la nuestra le hacía llover a torrentes nuestros bienes y nuestra felicidad,
tanto que él no pudiéndolos contener todos, porque no tenía la grandeza de su Creador, mientras
se llenaba hasta el borde, hasta derramar fuera, hacía subir todo el resto a Aquél del cual los
recibía, ¿y qué cosa hacía subir de nuevo? Su amor perfecto que había recibido de Dios, su
santidad, su gloria que poseía en común con Nosotros, como para darnos la paridad de la
felicidad, del amor, de la gloria; felicidad dábamos, felicidad nos daba; amor, santidad y gloria le
dábamos, amor, santidad y gloria nos daba. Hija mía, el poseer una Voluntad Divina es cosa de
hacer quedar maravillado, y la naturaleza humana no lo puede comprender todo, siente, posee,
y no sabe explicarse”.
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20-57
Febrero 9, 1927
Incapacidad de escribir. Así como el sol da siempre luz, así el Supremo
Querer quiere dar siempre la luz de sus manifestaciones. Qué
pasa cuando se deja de escribir lo que dice Jesús.
(1) Sentía que no quería escribir porque me sentía incapaz, y no sólo eso, sino era tal y tanta
la postración de las fuerzas que sentía, que no podía hacerlo, y pensaba entre mí que tal vez no
era más Voluntad de Dios que yo escribiera, de otra manera me daría más ayuda y más fuerza,
y además si Él quiere puede escribir sin mí”. Y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, el sol da siempre luz, no se cansa jamás de hacer su curso y de investir la
superficie de la tierra, y su triunfo es cuando encuentra la semilla para hacerla germinar y
desarrollarla para multiplicarla, la flor para darle el color y el perfume, el fruto para darle la dulzura
y el sabor. El sol con el comunicar sus efectos muestra con los hechos que es el verdadero rey
de la tierra, por eso triunfa cuando encuentra a quién poder comunicar sus efectos y ejercitar su
oficio real sobre toda la naturaleza; en cambio donde no encuentra, en ciertas tierras, ni semillas,
ni flores, ni plantas, ni frutos, no puede comunicar sus efectos, se los tiene todos en él y por eso
se siente sin triunfo, es como un rey sin súbditos, que no puede ejercitar su oficio, y por eso,
como indignado porque no puede comunicar sus efectos quema tanto aquella tierra, que la hace
estéril e incapaz de producir un hilo de hierba. Ahora hija mía, el sol es símbolo de mi Voluntad
y Ella por naturaleza suya, en el alma donde reina quiere hacer su curso de luz, y como su luz
posee innumerables efectos, no se cansa jamás ni se agota, y por eso quiere comunicar sus
efectos, y es su triunfo cuando encuentra en ti las disposiciones, en las que más que semillas,
flores y frutos puede comunicar sus efectos, el perfume, el color, su dulzura, que convirtiéndose
en conocimientos que a Ella pertenecen forma el encanto de su jardín, y mi Fiat Divino más que
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