comunicaciones de este reino. La más pequeña cosa relacionada con el Fiat, es un latido de Él
que quiere formar en medio de los hijos de su Reino, y sofocar este latido hija mía, no conviene,
este latido llevará una Vida nueva y divina bilocada por este latido para hacer gozar a quien
tendrá la fortuna de poseer este Reino. ¿No sabes tú que para decir que existe un reino es
necesario primero formarlo y después decir que existe? Por eso es necesario que sean
formados los caminos, las puertas de seguridad, las llaves de oro, no falsificadas de otro metal,
para volver fácil la entrada en el Reino de mi Voluntad, por eso un camino de menos, una llave
que falte, una puerta cerrada, puede hacer más dificultosa, menos fácil la entrada en él. Por
eso todo lo que te digo no sólo sirve para formar este Reino, sino sirve también para ayudar a
aquellos que querrán poseerlo. Por tanto la hija primogénita de mi Voluntad debe tener cuidado
para hacer más fácil lo que respecta al reino del Eterno Fiat”.
(5) Luego estaba siguiendo mis actos en el Supremo Querer y encontrándome fuera de mí
misma giraba por toda la Creación para seguir a la Divina Voluntad en cada cosa creada, pero
mientras esto hacía se rompía el velo de cada cosa y se veía habitante en ellas al Santo Querer,
que hacía cada acto que cada cosa creada contiene, siempre obrante sin detenerse jamás y mi
dulce Jesús, saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, mira el amor exuberante de mi Voluntad, siempre estable, siempre obrante,
siempre en acto de dar, sin jamás retroceder en lo que estableció hacer cuando el Fiat Supremo
resonó en la Creación, Ella tomó el empeño de hacer todas las artes, de desempeñar todos los
oficios, de hacer todos los servicios, de tomar cualquier forma para volver feliz al hombre. Es
más, hizo más que madre ternísima disponiendo todas las cosas creadas, casi como tantos
pechos en los cuales Ella se escondía dentro para hacerse mamar por el hombre, así que se
hizo sol para hacerle mamar su luz, se hizo cielo para hacerle mamar el amor vital de la
inmutabilidad, se hizo estrellas para hacerle chupar la variedad de los bienes que contienen sus
obras, se hizo agua, plantas y flores para hacerle mamar el agua de la gracia y quitarle la sed,
para hacerle mamar su dulzura y sus castos perfumes; todas las formas tomó mi Voluntad: De
ave, de cordero, de paloma, en suma, de todo, para ponerse en la boca del hombre y hacerse
mamar por él para darle el bien que cada cosa creada contenía. Sólo una Voluntad Divina que
en un desahogo de su amor creaba todo, podía tomar tantas formas, hacer tantos oficios, ser
tan persistente sin jamás cesar de hacer sus actos. No obstante, ¿quién busca penetrar en cada
cosa creada, para ver quién es Aquélla que le ofrece su pecho para dar su leche, para
amamantar a las criaturas, para recrearlas y para volverlas felices? Casi ninguno, Ella se
desentraña continuamente, da su Vida en cada cosa creada para dar vida, y no se dignan ni
siquiera mirarla para ver quién es Aquélla que los ama tanto y es vida de su vida. Por eso el
dolor de mi Voluntad es grande, por tantas ingratitudes de las criaturas. Por tanto con paciencia
Divina e invencible espera a sus hijos, que conociéndola arranquen el velo a las cosas creadas
que la esconden y reconozcan el pecho de su Mamá, y reconocientes y como verdaderos hijos
suyos mamen esos pechos divinos. He aquí por qué la gloria de toda la Creación, de toda la
Redención, de tu Jesús y del Eterno Fiat, sólo estará completa cuando se peguen a su pecho
los hijos de su Reino, para mamar de ellos, y reconociéndola no se despegarán de su seno, y
Ella dará todos los bienes y tendrá la gloria, el contento de ver a todos sus hijos felices, y estos
hijos tendrán el honor, la gloria de copiar en ellos mismos a la Madre que con tanto amor los
tiene en su seno para nutrirlos con su leche divina. Ahora, mi Voluntad se encuentra en las
condiciones como se encuentra el sol cuando las nubes impiden que la plenitud de su luz, con
toda su viveza, invista la tierra, por tanto el sol por causa de las nubes no puede desplegar toda
su luz que contiene, como si las nubes impidiesen la gloria al sol de dar el curso de su luz
siempre igual, siempre fija, como de hecho la da. Así las nubes de la voluntad humana impiden
todo el curso que el Sol de mi Voluntad quisiera hacer hacia ellas, y no pudiendo comunicar
todos los bienes que contiene, tanto por medio de la Creación como directamente, su gloria
queda interceptada por las nubes de la voluntad humana. Pero cuando conozcan el Fiat