para el gran prodigio del Reino de mi Fiat, se necesitaban penas voluntarias, penas de oficio,
las cuales debían ser animadas por una Voluntad Divina, que imperando sobre Dios y sobre las
criaturas, debían dar el gran bien que su oficio encerraba. Por eso mi felicidad exaltada del
Reino del Fiat Divino, no choca como tú dices, sólo porque Yo era la misma Voluntad Divina y
sufrí, y sólo porque te he tenido tanto tiempo en el lecho; quien debe formar un bien, un reino,
conviene que haga una cosa, que sufra, que prepare las cosas necesarias y que venza a Dios
para hacérselo dar; quien debe recibirlo es conveniente que haga otra cosa, o sea, recibirlo,
apreciarlo y ser agradecidos con quien ha luchado, ha sufrido, y habiendo vencido da a ellos sus
conquistas para volverlos felices. Por lo tanto el Reino de mi Voluntad en medio de las criaturas
llevará el eco de la felicidad del Cielo, porque una será la Voluntad que debe reinar y dominar el
uno y el otro. Y así como mi Humanidad fue formada por la sangre purísima del corazón
crucificado de la Soberana Reina, y la Redención fue formada por mi continua crucifixión, y sobre
el calvario puse el sello de la cruz al Reino de los redimidos, así el Reino del Fiat Supremo saldrá
de un corazón crucificado, del cual mi Voluntad, crucificando la tuya, hará salir su Reino y la
felicidad a los hijos de su Reino. Por eso desde que te llamé al estado de víctima te hablé
siempre de crucifixión, y tú creías que era la crucifixión de las manos y de los pies, y Yo te hacía
correr en esta crucifixión, pero no era ésta, no habría bastado para hacer salir mi Reino, se
necesitaba la crucifixión entera y continua de mi Voluntad en todo tu ser, y era esto exactamente
lo que Yo quería decirte, que tu voluntad sufriera la continua crucifixión de la mía para hacer
salir el Reino del Fiat Supremo”.
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20-55
Febrero 3, 1927
Cómo en el Reino del Fiat Divino una será la Voluntad. Cómo un dicho
sobre la Voluntad Divina puede ser una llave, una puerta, un camino.
Cómo la Suprema Voluntad en todas las cosas creadas forma tantos
pechos para hacer mamar a sus hijos los conocimientos de Ella.
(1) Mi siempre amable Jesús atrayéndome toda a Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, el Reino del Fiat Divino tendrá como centro una sola Voluntad, que es la Divina,
por lo tanto una será la Voluntad de todos, que difundiéndose a todos y abrazando todo, dará la
felicidad, el orden, la armonía, la fuerza y la belleza a todos, así que será el reino de una sola
Voluntad, una Voluntad para todos y todos a una sola Voluntad. ¿Quién vuelve feliz la Patria
Celestial sino la Voluntad de Dios y la voluntad de todos? Oh, si en el Cielo pudiese entrar otra
voluntad que no fuese la de Dios, lo que no puede ser, los santos perderían la paz perenne y
sentirían el desorden de una voluntad que no es divina, que no contiene todos los bienes y que
no es santa ni portadora de felicidad y de paz, por lo tanto todos unánimemente la echarían
fuera. Por eso el Reino del Fiat tendrá por ley, por régimen, por dominio, sólo y únicamente a
mi Voluntad, y en virtud de Ella todos serán felices, de una sola felicidad, no habrá jamás
disputas, sino paz perenne”.
(3) Después de esto, sintiendo el gran esfuerzo que hacía al escribir y el trabajo que me
costaba, me sentía indecisa si debía o no continuar escribiendo, y mi amado Jesús incitándome
me ha dicho:
(4) “Hija mía, cada palabra de más sobre mi Voluntad puede ser una llave de más para abrir
el Reino del Fiat Supremo, cada conocimiento de Él puede ser una puerta nueva que se forma
para dar más comodidad, más entradas para hacer entrar a los hijos de su Reino; cada
semejanza sobre mi Voluntad es un camino de más que se forma para volver más fáciles las