(2) “Hija mía, dame tus besos y Yo te doy los míos”.
(3) Entonces después de haberlo besado varias veces, Él me incitaba a besarlo más y
después me ha dicho:
(4) “Hija mía, ¿quieres saber por qué Yo no escribí? Porque debía escribir por medio tuyo,
soy Yo el que animo tu inteligencia, que te pongo las palabras, que doy movimiento con mi mano
a la tuya para hacerte sostener la pluma y hacerte escribir las palabras en el papel, así que soy
Yo el que escribo, no tú; tú no haces otra cosa que prestar atención a lo que quiero escribir, por
eso todo tu trabajo es la atención, el resto lo hago todo Yo, y tú misma no ves muchas veces
que no tienes fuerza de escribir y te decides a no hacerlo, y Yo para hacerte tocar con la mano
que soy Yo el que escribo te invisto y animándote de mi misma Vida escribo lo que quiero,
¿cuántas veces no lo has experimentado? Ahora, debiendo pasar una época para hacer
conocer el Reino del Fiat Supremo, para dar tiempo para hacer conocer primero el Reino de la
Redención y después el otro del Fiat Divino, decreté no escribir entonces, sino escribir junto
contigo, por medio tuyo, cuando este Reino estuviera más próximo, y también para dar una
nueva sorpresa a las criaturas del exceso del amor de esta mi Voluntad, qué ha hecho, qué ha
sufrido y qué quiere hacer por amor de ellas. Muchas veces hija mía, las novedades llevan
nueva vida, nuevos bienes, y las criaturas son llevadas tanto a las novedades y se dejan como
transportar por ellas. Mucho más que las novedades de las nuevas manifestaciones sobre mi
Divino Querer, que tienen una fuerza divina y un dulce encanto, que lloverán como celeste rocío
sobre las almas quemadas por la voluntad humana, serán portadoras de felicidad, de luz y de
bienes infinitos. No hay amenazas en estas manifestaciones, ni miedo, y si alguna cosa de
temor hay, es para quien quiera quedar en el laberinto de la voluntad humana, pero en todo lo
demás no se ve otra cosa que el eco, el lenguaje de la Patria Celestial, el bálsamo de allá arriba
que santifica, diviniza y da la garantía de la felicidad que sólo reina en la Patria bienaventurada.
Por esto me deleito tanto en escribir lo que se refiere al Fiat Divino, porque escribo cosas que
pertenecen a mi Patria. Será demasiado pérfido e ingrato quien no reconozca en estas
manifestaciones mías el eco del Cielo, la larga cadena de amor del Querer Supremo, la
comunidad de los bienes de nuestro Padre Celestial que quiere dar a las criaturas, y como
queriendo poner todo a un lado lo que ha pasado en la historia del mundo, quiere comenzar una
era nueva, una nueva creación, como si ahora empezara la nueva historia de la Creación. Por
eso déjame hacer, porque lo que hago es de suma importancia”.
(5) Después de esto le he dicho: “Amor mío, parece que más que todo amas mucho este
Reino del Eterno Fiat, en él Tú concentras todo tu amor, todas tus obras y casi como que sientes
el triunfo de que todas servirán a este Reino; si tanto lo amas, ¿cuándo vendrá? ¿Por qué no
te apresuras a hacerlo venir?” Y Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, cuando los conocimientos de mi Divino Querer hayan hecho su camino, en vista
del gran bien que ellos contienen, bienes en los que ninguna criatura ha pensado hasta ahora,
que el Reino de mi Voluntad será el desahogo del Cielo, el eco de la felicidad celeste, la plenitud
de los bienes terrenales, entonces en vista de tan gran bien, suspirarán, pedirán a unanimidad
que venga pronto mi Reino. Así que tanto toda la Creación en su mudo lenguaje, muda sólo en
apariencia, pues dentro de ella está mi Voluntad que con voz fuerte y elocuente pide sus
derechos de que sea conocida, domine y reine sobre todos, por eso uno será el eco de un punto
al otro de la tierra, uno el suspiro, una la oración que saldrá de todos los seres: ‘Que venga el
Reino del Fiat Supremo’. Entonces triunfante vendrá en medio de las criaturas, he aquí la
necesidad de los conocimientos, éstos serán incitaciones, estimularán el apetito de las criaturas
para gustar un alimento tan exquisito, sentirán toda la voluntad, las ansias de vivir en un Reino
tan feliz para liberarse de la tiranía y esclavitud en las cuales las ha tenido el propio querer. Y
conforme se adentrarán a conocer todas las manifestaciones, los bienes que hay en el Fiat
Supremo encontrarán tus normas, cómo has puesto Cielo y tierra boca abajo, girando por todas
partes y pidiendo que pronto fuese conocido este Reino, encontrarán lo que has sufrido para