nada perdida en el Todo, el Todo fundido en la nada, la bajeza de la criatura que se eleva a la
altura divina, la altura divina que desciende en la profundidad de la criatura, son dos seres unidos
juntos, inseparables, transfundidos, ensimismados, que con trabajo se distingue que son dos
vidas que palpitan juntas. Toda la magnificencia, la santidad, la sublimidad, los prodigios del
Reino de mi Voluntad, será propiamente esto: ‘La copia fiel del alma en Dios y la copia íntegra
y bella de Dios en el alma’. Por eso los hijos del Reino del Fiat Divino serán tantas imágenes
de pequeños dioses en mi reino”.
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20-53
Enero 28, 1927
Cómo Nuestro Señor tendrá tres reinos. El Reino del Fiat Supremo será
el eco de la Creación. Cómo será desterrada la pobreza y la infelicidad.
Cómo en Nuestro Señor y en la Virgen hubo pobreza voluntaria,
no forzada. El Divino Querer es celoso de mantener a su hija.
(1) Estaba toda abandonada en el Supremo Fiat, siguiendo sus actos en la Creación y mi
dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira cómo es bello el orden del cielo, así cuando el Reino de la Divina Voluntad
tenga su dominio sobre la tierra en medio de las criaturas, también en la tierra habrá orden
perfecto y bello. Entonces tendré tres Reinos, uno en la Patria Celestial, otro en la Creación, y
el tercero entre las criaturas, y uno será el eco del otro, uno el reflejo del otro. Todas las cosas
creadas tienen su puesto de honor y mientras están todas ordenadas y en armonía entre ellas,
una no tiene necesidad de la otra, porque cada una no sólo abunda, sino sobreabunda de los
bienes con los que Dios las dotó al crearlas, porque habiendo sido creadas por un Ser feliz y
riquísimo, que con dar jamás vienen disminuidas sus riquezas, por eso todas las cosas creadas
llevan la marca de la felicidad y la abundancia de los bienes de su Creador. Y así como todas
las cosas creadas, así los hijos del Reino del Fiat Supremo, todos tendrán su puesto de honor,
de decoro y de dominio, y mientras poseerán el orden del cielo y estarán en perfecta armonía
entre ellos, más que esferas celestes, será tal y tanta la abundancia de los bienes que cada uno
poseerá, que uno jamás tendrá necesidad del otro, cada uno tendrá en sí la fuente de los bienes
de su Creador y de su felicidad perenne. Así que desterrada será la pobreza, la infelicidad, las
necesidades, los males de los hijos de mi Voluntad; no sería decoroso para Ella, que es tan
riquísima y feliz, tener hijos que carecieran de alguna cosa y no gozaran toda la opulencia de
sus bienes que surgen continuamente. ¿Qué dirías tú si vieras al sol pobre de luz, que apenas
enviara algún tenue resplandor a la tierra? ¿Si vieras un pedazo de cielo en algún punto, con
alguna estrella apenas, y todo el resto sin el encanto del cielo azul? No dirías: ‘Aquél que ha
creado el sol no posee la inmensidad de la luz que surge, y por eso sólo de algún pequeño
resplandor hace alumbrar la tierra, no posee la potencia para extender un cielo dondequiera y
por eso un pedazo apenas ha extendido sobre nuestra cabeza’. Así que te habrías hecho el
concepto de que Dios es pobre de luz, que no tiene potencia para extender por todas partes las
obras de sus manos creadoras. En cambio al ver que el sol abunda tanto de luz, que el cielo se
extiende dondequiera, tú te convences que Dios es rico y posee la fuente de la luz, y por eso
nada ha perdido de su luz al abundar con tanta luz al sol, ni su potencia ha disminuido con
extender por todas partes el cielo. Así si los hijos de mi Querer no abundaran de todo, se podrá
decir que mi Voluntad es pobre y no tiene potencia de volver felices a los hijos de su Reino, lo
que no será jamás. Es más, como éste será la imagen del Reino que mi Voluntad tiene en la
Creación, así como el cielo se extiende por dondequiera y abunda de estrellas, como el sol
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