sola, que todas deberían seguirme hasta las puertas de la eternidad, esperando primero que me
recibiese en el Cielo aquella misma Voluntad que me había poseído en la tierra, y que después
de mi ingreso en la beatífica Voluntad Celestial se podían retirar cada una a su puesto, y no
pudiendo hacer esto me sentía triste y así giraba por toda la Creación. Ahora, mientras esto
hacía, una voz fuerte, armoniosa y argentina se hacía oír desde el centro de la Creación que
decía: “Tu nota triste se ha comunicado a todas las cosas creadas, así que hoy nos has puesto
a todos en actitud de tristeza; está segura que todos te acompañaremos al Cielo, es justo que
quien ha estado en medio de nosotros, quien nos ha hecho compañía, no entre al Cielo sin
nuestra compañía; pero la Creación toda quedará sin quien le pone el brío, sin quien la tiene en
fiesta, no resonará más tu eco en medio de nosotros, que haciéndonos como hablantes,
glorificamos, amamos, alabamos aquella Voluntad Divina que nos creó y nos conserva;
perderemos a aquella que nos visita y nos hace compañía”. La voz hizo silencio y yo misma me
sentía que respiraba un aire triste. Por eso pensaba que había cometido pecado por haber
puesto con mi tristeza, triste a toda la Creación. Así que ansiaba a mi dulce Jesús para decirle
el mal que había hecho, para decirle que para eso Él me había hecho escribir tantas cosas que
se referían al Divino Querer para hacer que llegasen en medio de las criaturas, de modo que
viviendo de este Fiat Divino pudiesen poseer un Reino tan santo. Entonces, mientras esto y
otras cosas pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, tú tienes razón en quererte venir, pero para que todos los conocimientos de mi
Querer salgan fuera y hagan su camino, se necesitará tiempo, y por eso la Creación tiene razón
en que quedará de nuevo en su silencio, pero Yo no quiero que te oprimas, abandónate en Mí
y deja hacer todo a tu Jesús”.
(5) Y yo: “Amor mío, cuando me lleves al Cielo te pido que me lleves deprisa, deprisa, a fin de
que no tengan tiempo de darme esta obediencia”. Pero mientras esto decía me pareció ver que
el cielo, el sol y toda la Creación se inclinaban entorno a mí para hacerme homenaje, y Jesús
ha agregado:
(6) “Hija mía, cuando mueras, la Creación toda te investirá y deprisa pasarás al Cielo, ¿no
estás contenta?”
+ + + +
20-51
Enero 23, 1927
Cómo el Fiat Divino es imán potente que atrae a Dios a la criatura.
Cómo la voluntad humana es más que terremoto y cómo queda
expuesta a todos los ladrones.
(1) Continuaba estando más enferma que de costumbre, mi dulce Jesús se hacía ver no Él
solo, sino junto con las Tres Divinas Personas, las cuales me han circundado y yo quedaba en
medio de Ellas, no veía otra cosa que su Alteza Suprema y la luz inmensa que las circundaba,
y las Tres me han dicho:
(2) “Hemos venido a hacer la visita a nuestra hija enferma, nuestro Querer más que imán
potente nos ha atraído y llamado del Cielo para hacernos venir a ti, no podíamos hacer menos
que venir a aliviar y a hacer un poco de compañía en sus sufrimientos a aquella que es hija
primogénita de nuestra Voluntad. La fuerza de nuestro Fiat es para Nosotros irresistible, y ceder
a su fuerza es para Nosotros felicidad”.
(3) Ahora, ¿quién puede decir lo que yo sentía y comprendía estando en medio de ellos? No
tengo palabras para expresarme. Después, habiéndome dado la obediencia de que debía tomar
alguna cosa, porque yo no podía tomar nada, por obedecer, antes de que viniera Jesús había