20-50
Enero 20, 1927
Cómo la Comunión de la Voluntad Divina no está sujeta a consumirse,
sus velos son intangibles. Luisa suspira el Cielo y por eso está
triste y pone triste a toda la Creación.
(1) Habiendo recibido la comunión he quedado afligida y angustiada porque eran tales y tantos
los accesos de tos, que me sentía sofocar y no podía ni pensar ni estarme con Jesús según mi
costumbre. Después de una hora y más de toser fuerte me he calmado y pensaba entre mí:
“Hace ya una hora o más que he recibido a Jesús y no me he podido recoger para estarme a
solas con Él, ya los accidentes de la Hostia se han consumido, Jesús se ha ido y yo no sé dónde
encontrarlo nuevamente, así que para mí hoy ha sido como si no hubiese recibido la santa
comunión”. Pero por lo demás, también en esto beso, adoro y bendigo al Fiat Supremo. Ahora,
mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y apoyaba su cabeza
sobre mi espalda y con sus brazos me sostenía para darme fuerza, porque estaba tan agotada
que me sentía morir, y todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué no sabes tú que hay una comunión eterna y tan grande que no está sujeta
ni a disminuirse ni a consumirse, que sus velos que la esconden en medio de las criaturas no
están sujetos a perecer como los velos de la Hostia Sacramental, que se da a cada instante, a
cada respiro, a cada latido y en todas las circunstancias, es más, se debe estar siempre con la
boca abierta para poderlas recibir todas, de otro manera muchas quedan fuera del alma, sin que
entren dentro, esto es, con la voluntad de querer recibir siempre esta comunión tan grande y
continua, que por cuanto se da, no está sujeta ni a disminuir ni a consumirse? Tú ya has
entendido cuál es esta comunión tan grande y continua, ella es mi Fiat Divino que te corre como
vida en tu alma, como calor para fecundarte y desarrollarte, como alimento para nutrirte, te corre
en la sangre de tus venas, en el latido de tu corazón, en todo; está siempre en acto de darse a
ti, basta que tú la quieras recibir y Ella te ahogaría de comuniones, tantas te quiere dar. Y con
razón, con justicia y con derecho, la comunión de mi Voluntad debía ser sin límites y no sujeta
a consumirse, porque Ella es principio, medio y fin de la criatura, y por eso debía poderla recibir
de modo que nunca, nunca le pudiese faltar, porque una cosa que es principio, medio y fin, debe
estar en continuo acto de darse y de poderse recibir, y si no fuese así, faltaría para la pobre
criatura su principio de vivir, el medio para mantenerse y perdería el fin a donde llegar, por lo
que mi sabiduría infinita jamás podría permitir que la comunión de mi Voluntad fuese limitada
para ella. En cambio la comunión Sacramental no fue dada como principio de las criaturas, ni
como fin, sino que fue dada como medio, ayuda, alivio y medicina, y los medios, ayudas, etc.,
se dan en modo limitado, no perenne, y por eso los velos de los accidentes Sacramentales están
sujetos a consumirse, mucho más que si las criaturas aman el recibirme continuamente, está la
comunión grande del Fiat Eterno, que está en acto de darse continuamente a ellas, y sin
embargo tú te afligías y casi te turbabas porque pensabas que las especies Sacramentales se
habían consumido. No tenías razón de afligirte mientras en ti y fuera de ti está la comunión de
mi Querer, que no está sujeta a sufrir ninguna consumación, su vida está siempre en su plenitud,
ni mi amor soportaría que la pequeña hija de nuestro Querer no pudiese recibir nuestra Vida
Divina, siempre nueva y continua”.
(3) Después de esto continuaba sintiéndome enferma, y haciendo el giro en la Creación para
seguir los actos de la Voluntad Suprema, sentía en mí una nota de tristeza, porque la obediencia
me había impuesto que yo debía obedecer en desear curarme, mientras que yo suspiraba el
Cielo, habría querido dar un salto de en medio de la Creación para alcanzar mi ansiada Patria,
pidiendo al cielo, a las estrellas, al sol y a todas las cosas creadas que me acompañasen, pues
siendo que uno era el Fiat que nos daba la vida, yo tenía mis derechos de que no me dejasen
1305 sig