hombres doctos y sabios, para que por su autoridad pudieran difundir el conocimiento del Dios
nacido, y queriendo pudieran aun imponerse sobre los pueblos. Pero a pesar de esto la estrella
fue vista por todos, no obstante sólo tres se mueven, ponen atención y la siguen, esto dice que
entre todos, sólo ellos poseían un cierto dominio de ellos mismos, que formando un lugarcito de
vacío en su interior, además de la vista de la estrella oyeron mi llamada, que haciendo eco en
su interior y no tomando en cuenta ni sacrificios, ni habladurías, ni burlas porque partían hacia
un lugar desconocido, y muchas debieron oír, pero ellos no tomando nada en cuenta y
dominándose a sí mismos siguieron la estrella unida a mi llamada, que más que estrella hablante
resonaba en su interior, los iluminaba, los alentaba y decía tantas cosas de Aquél que debían
visitar, y ellos ebrios de alegría seguían la estrella. Mira entonces que para dar el gran don de
la Encarnación se necesitaba una Virgen que no tuviese voluntad humana, que fuese más de
Cielo que de tierra y que un milagro continuo la dispusiera al gran portento, por eso de las cosas
externas y apariencias humanas no teníamos necesidad para poder atraer la atención de los
pueblos; pero con todo esto, para manifestarme quise hombres que tuvieran el dominio de ellos
mismos, que formaran un poco de vacío en su interior para hacer resonar el eco de mi llamada.
¿Pero cuál no fue su sorpresa al ver detenerse la estrella no sobre un palacio, sino sobre una
vil choza? No sabían qué pensar y se convencieron que había un misterio no humano sino
Divino; cuando se animaron de fe y entraron en la gruta y arrodillándose me adoraron, en cuanto
doblaron las rodillas Yo me develé e hice traslucir de mi pequeña Humanidad mi Divinidad, y
conocieron que Yo era el Rey de reyes, Aquél que venía a salvarlos, y ellos enseguida se
ofrecieron a servirme y a exponer la vida por amor mío, pero mi Voluntad se hizo conocer y los
mandó de nuevo a sus lugares para hacerlos ser, en medio de aquellos pueblos, los
anunciadores de mi venida a la tierra. Ve entonces cómo es necesario el dominio de sí mismo
y el vacío en el corazón para hacer resonar mi llamada y ser idóneos para conocer la verdad y
para manifestarla a los demás”.
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20-47
Enero 9, 1927
Cómo quien hace la Voluntad de Dios posee el equilibrio de Ella, posee
un acto de luz para todo. Cómo fue puesta una nota de dolor, y por
eso la Voluntad Divina y la humana se miran con enojo. Cómo
las primicias son las cosas que más agradan.
(1) Estaba según mi costumbre girando por todas partes para seguir la Voluntad Divina en
toda la Creación, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es sorprendente el obrar del alma en mi Voluntad; como el Fiat mantiene
el equilibrio en toda la Creación, ella haciendo eco a mi equilibrio forma el equilibrio en todas las
criaturas y en ellas extiende el Reino de mi Voluntad. Ella es como luz que desciende de lo alto
y fijándose en todos, extiende en todos el Reino del amor de mi Voluntad, de la adoración, de la
gloria y de todo lo que Ella posee, pero mientras como luz desciende para no dejar escapar
nada, como luz sube y lleva el equilibrio de todos los actos de la Creación, de todos los tiempos,
de todos los corazones a su Creador. Con el equilibrio de todos los actos humanos, en los
cuales el alma ha hecho entrar el acto de la Voluntad Divina, por parte del alma vacía todos los
actos humanos y hace correr la Voluntad Divina como acto primero, y Ella extiende su Reino en
ellos, porque hay un alma que toma a pecho que no haya acto humano en el cual ella no quiera
fijar su luz, para hacer que lo humano sea derrumbado y sólo la Voluntad Divina reaparezca en
todas las cosas; por eso hija mía, casi con la mano te hago tocar todo, quiero que te extiendas
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