opongas en nada, a fin que no encontrando en ti ninguna oposición, mis actos corran en ti y
tomen su puesto de honor, se alineen todos ordenados para continuar en ti la vida del Reino de
mi Voluntad”.
(5) Después de esto mi dulce Jesús como relámpago huyó y yo quería seguirlo, pero con
suma amargura mía veía en aquel relámpago que debían venir enfermedades contagiosas que
estarán en casi todas las naciones, sin excluir nuestra Italia, parecía que muchos morían por
ellas, hasta llegar a despoblar las casas, en algunas naciones atacaba más fuerte el flagelo,
pero casi todas serán tocadas, parece que se dan la mano en ofender al Señor, y Nuestro Señor
castiga a todos con los mismos flagelos, pero espero que quiera aplacarse, así los pueblos
sufrirán menos.
+ + + +
20-44
Enero 1, 1927
La voluntad del alma como regalo de año nuevo para el niño Jesús.
Cómo toda su vida fue símbolo y llamada de la Voluntad Divina.
Cómo el medio para apresurar el Reino de su
Voluntad son los conocimientos.
(1) (Estaba meditando sobre el año viejo que llegaba a su fin y sobre el nuevo que surgía)
(2) Mi estado continúa en el vuelo de la luz del Querer Divino y rogaba al gracioso Niñito que
así como moría el año viejo, sin renacer más, así hiciera morir mi voluntad sin hacerla revivir
más, y que como regalo de año nuevo me diera su Voluntad así como yo le hacía el don, como
regalo, de la mía, para ponerla como escabel a sus tiernos piecitos, a fin de que no tuviera otra
vida sino sólo su Voluntad. Ahora, mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús ha salido
de dentro de mi interior y me ha dicho:
(3) “Hija de mi Querer, cómo amo, quiero, deseo que tu querer tenga fin en ti. ¡Oh! cómo
acepto tu regalo de fin de año, cómo me será agradable el tenerla como suave escabel a mis
pies, porque la voluntad humana mientras está en la criatura, fuera de su centro que es Dios, es
dura, pero cuando regresa a su centro de donde salió y sirve como escabel a los pies de tu
Niñito Jesús, se vuelve blanda y me sirve para entretenerme, ¿no es justo que siendo Yo
pequeño tenga una diversión, y en medio de tantos dolores, privaciones y lágrimas tenga tu
voluntad que me haga sonreír? Ahora, tú debes saber que quien pone fin a su voluntad, regresa
a su principio, de donde salió, y comienza en ella la vida nueva, la vida de luz, la vida perenne
de mi Voluntad. Mira, cuando Yo vine a la tierra quise dar muchos ejemplos y semejanzas de
cómo quería que tuviera fin la voluntad humana: Quise nacer a media noche para dividir la
noche de la voluntad humana con el brillante día de la mía, y si bien a media noche la noche
sigue, no termina, pero es principio de un nuevo día, y mis ángeles para hacer honor a mi
nacimiento y para indicar a todos el día de mi Voluntad, llenaron de alegría y felicidad, de media
noche en adelante, en la bóveda de los cielos, nuevas estrellas, nuevos soles, hasta hacer
cambiar la noche en día, era el homenaje que los ángeles daban a mi pequeña Humanidad,
donde residía el pleno día del Sol de mi Voluntad Divina y la llamada a la criatura al pleno día
de Ella. Pequeño aún me sometí al durísimo corte de la circuncisión, que me hizo verter por el
dolor amargas lágrimas, no sólo a Mí, sino que junto Conmigo lloraron mi Mamá y el amado San
José; era el corte que Yo quería dar a la voluntad humana, a fin que en aquel corte hicieran
correr la Voluntad Divina para que no tuviera más vida una voluntad dividida, sino sólo la mía,
que había corrido en aquel corte a fin de que comenzara nuevamente su Vida. Pequeño aún
quise huir a Egipto, una voluntad tirana, inicua, quería asesinarme, símbolo de la voluntad