cada cosa un acto distinto, según la variedad de las cosas que inviste comunica la fecundidad,
el desarrollo, el color, la dulzura, la belleza, sin embargo el sol es uno, mientras que las estrellas
son muchas, pero no hacen el gran bien que hace el sol a la tierra a pesar de que es uno. La
potencia de un acto único animado por la potencia creadora es incomprensible y no hay bien
que de éste no pueda salir, puede cambiar la faz de la tierra, de árida y desierta, en primavera
florida; el cielo es uno y por eso se extiende por doquier; el agua es una, y si bien parece dividida
en diferentes puntos de la tierra formando mares, lagos, ríos, sin embargo al descender del cielo,
desciende en forma única y no hay punto de la tierra donde el agua no resida. Así que las cosas
creadas por Nosotros que llevan en ellas la imagen de la unidad divina, son las que hacen más
bien, son las más necesarias y sin ellas la tierra no podría tener vida. Por lo tanto hija mía, no
pienses que estás sola, es la unidad de una obra grande que debo desarrollar en ti, no pienses
en que no tienes dignidad y autoridad externa, esto no dice nada, mi Voluntad es más que todo,
su luz parece muda, pero en su mutismo inviste las inteligencias y hace hablar con tal elocuencia
de asombrar a los más doctos y reducirlos al silencio. La luz no habla, pero hace ver, hace
conocer las cosas más escondidas; la luz no habla, pero con su manso y dulce calor calienta,
ablanda las cosas más duras, los corazones más obstinados; la luz no contiene ninguna semilla,
ninguna materia, todo es puro en ella, no se ve otra cosa que una ola de luz refulgente, argentina,
pero se sabe infiltrar tanto que hace generar, desarrollar, fecundar las cosas más estériles.
¿Quién puede resistir a la fuerza de la luz? Ninguno, aun los ciegos, si no la ven sienten su
calor, los mudos, los sordos sienten y reciben el bien de la luz. Ahora, ¿quién podrá resistir a la
luz de mi Eterno Fiat? Todos sus conocimientos serán más que rayos de luz de mi Querer, que
golpearán la superficie de la tierra e infiltrándose en los corazones llevarán el bien que contiene
y sabe hacer la luz de mi Voluntad. Pero estos rayos deben tener su esfera de donde partir,
deben estar concentrados en un punto solo del cual partir para formar el alba, el día, el medio
día y el atardecer en los corazones, para resurgir de nuevo. Por tanto la esfera, el punto solo
eres tú, los rayos concentrados en ella son mis conocimientos que darán la fecundidad a la
generación de los hijos del reino de mi Voluntad. Por eso te repito siempre, sé atenta, para
hacer que ninguno de mis conocimientos quede perdido, perderías un rayo de dentro de tu
esfera, y ni siquiera tú puedes comprender todo el bien que contiene, porque cada rayo contiene
su especialidad del bien que deben hacer a los hijos de mi Querer, y me privarías a Mí de la
gloria de aquel bien de mis hijos, y te privarías también a ti de la gloria de expandir un rayo de
luz de más de tu esfera”.
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20-40
Diciembre 24, 1926
Lamentos y dolores por la privación de Jesús. Penas de
Jesús en el seno materno. Quien vive en el Querer Divino
es como miembro vinculado con la Creación.
(1) Me sentía toda en ansias porque mi dulce Jesús no venía, pero mientras deliraba decía
desatinos y en la fuerza de mi dolor repetía siempre: “Jesús, cómo has cambiado, jamás hubiera
creído que llegarías a privarme tan largamente de Ti”. Pero mientras desahogaba mi dolor, el
dulce Jesús ha venido como pequeño niño, y arrojándose en mis brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, dime, ¿y tú has cambiado? ¿Amas tal vez a algún otro? ¿No quieres hacer
más mi Voluntad?”