suya. Y no sólo toma tantos actos de beatitud, sino tantos actos de santidad, de ciencia divina,
tantos actos distintos de belleza, de amor, por cuantas veces ha hecho mi Voluntad. Y si siempre
ha estado en mi Eterno Fiat, tendrá en sí la santidad que semeja a su Creador, ¡oh! cómo será
bella, en esta afortunada criatura se oirán en el Cielo el eco de nuestras beatitudes, el eco de
nuestra Santidad, el eco de nuestro amor, en suma, habrá sido nuestro eco en la tierra y nuestro
eco en la Patria Celestial”.
+ + + +
20-38
Diciembre 19, 1926
En la Creación la Divinidad bilocó su Voluntad. Naturaleza
de Ella: La felicidad. Cómo se constituyó acto de todo.
Posesión que quiere dar a la criatura.
(1) Continúo mi estado de abandono en el Supremo Querer, y mientras giraba con mi mente
en toda la Creación para seguirlo en todas las cosas creadas y hacer una mi voluntad con la
suya, para formar un acto solo con el suyo, mi siempre amable Jesús deteniéndome me ha
dicho:
(2) “Hija mía, la Divinidad al hacer salir fuera la Creación bilocó su Voluntad, una quedó dentro
de Ellos, para su régimen, alegría, felicidad, contentos y beatitudes innumerables e infinitas que
poseemos, porque nuestra Voluntad tiene el primer puesto en todos nuestros actos; la otra
Voluntad nuestra bilocada salió fuera de Nosotros en la Creación, para darnos también
externamente honores y gloria divinos, felicidad y alegrías innumerables. Porque nuestra
Voluntad, las alegrías, la felicidad, las beatitudes, las posee como dotes propias, es naturaleza
suya y si no sacara de Sí estas beatitudes y contentos innumerables que posee, sería para Ella
una cosa contra su naturaleza. Ahora, la Majestad Suprema con hacer salir nuestra Voluntad
bilocada en toda la Creación, para constituirla vida y acto de cada cosa creada, sacó fuera de
Sí innumerables riquezas, beatitudes y alegrías sin número, que sólo la Potencia del Eterno Fiat
podía conservar, mantener el régimen, para no dejarles perder jamás su integridad y belleza.
Ahora, todas estas propiedades salidas de Nosotros, mientras nos glorificaban dándonos la
gloria de tantos actos continuos y divinos por cuantas cosas creadas salieron a la luz, eran
establecidas como propiedad de las criaturas, porque unificando su voluntad a la nuestra debían
tener su acto en cada acto de Ella, de manera que así como debíamos tener el acto divino de
nuestra Voluntad en cada cosa creada, debíamos tener el acto de la criatura transfundido como
si fuera uno solo, con esto venía a conocer sus riquezas, y conociéndolas las amaría y adquiría
el derecho de poseerlas. ¿Cuántos actos divinos no hace mi Supremo Querer en cada cosa
creada, que la criatura no conoce ni siquiera la antesala de estos actos? ¿Y si no los conoce
cómo puede amarlos y poseerlos si son para ella desconocidos? Así que todas las riquezas,
las felicidades, los actos divinos que hay en toda la Creación, para las criaturas están inactivos
y sin vida, y si alguna cosa reciben, no es como propiedad sino como efecto de la bondad
suprema que da siempre de lo suyo, aun a quien no tiene derecho de posesión lo da como
limosna, otros lo toman como usurpación, porque para poseer estos bienes que el Padre
Celestial ha puesto fuera en la Creación, la criatura debe hacer su camino, debe elevarse a la
unión de aquella Voluntad Divina, para trabajar junto con Ella, hacer los mismos actos,
conocerlos para hacerlos, de modo de poder decir: ‘Lo que hace Ella, hago yo’. Con esto
adquiere el derecho de posesión en todos los actos de esta Suprema Voluntad, y cuando dos
voluntades forman una sola, el mío y el tuyo no existe más, sino que con derecho lo que es mío
es tuyo y lo que es tuyo es mío. Esta es la causa por la que mi Supremo Querer te llama, te
1287 sig