por eso con justicia mientras festejan a la Reina, festejan al Supremo Fiat que la hizo Reina,
reinó en Ella y formó su Vida y es causa primaria de su eterna felicidad. Por eso una criatura
que hace dominar a mi Voluntad y le da campo libre de formar su Vida en ella, es el más grande
de los prodigios, puede mover Cielo y tierra, hasta al mismo Dios, como si nada hiciera, mientras
hace todo y sólo ella puede hacer surgir las cosas más importantes, destruir todos los
obstáculos, afrontar todo, porque una Voluntad Divina reina en ella. Y así como para conseguir
la Redención se necesitaba toda la Potencia del Fiat habitante en la criatura, para formarla se
necesitaba mi Humanidad que la poseía, así para conseguir que venga el reino de mi mismo
Fiat se necesita otra criatura que lo haga habitar en ella, que le dé campo libre de formar su
Vida, a fin de que mi mismo Querer por medio de ella cumpla el único y el más importante
prodigio: ‘Que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra’. Y por eso, siendo la cosa más
grande, que pondrá el equilibrio divino en la familia humana, por eso cosas grandes hago en ti,
concentro en ti todo lo que es necesario y decoroso que se sepa de este reino mío, el gran bien
que quiere dar, la felicidad de aquellos que vivirán en Él, su larga historia, su prolongado dolor
de tantos siglos, que mientras quiere venir a reinar en medio a las criaturas para volverlas felices,
ellas no le abren las puertas, no lo suspiran, no lo invitan, y mientras está en medio de ellas no
lo conocen. Sólo una Voluntad Divina podía soportar con paciencia tan invicta el estar en medio
de ellas, darles vida y no ser ni siquiera conocida. Mi Voluntad es grande, interminable e infinita,
y donde Ella reina quiere hacer cosas dignas de su grandeza, de su santidad y potencia que
contiene. Por eso sé atenta hija mía, no se trata de una cosa cualquiera, de formar una santidad,
sino se trata de formarle un reino a mi Voluntad adorable y Divina”.
+ + + +
20-36
Diciembre 12, 1926
Lamento de Jesús en su Pasión al ver repartidos sus vestidos y
sorteada su túnica. Adán antes de pecar estaba vestido de luz
y en cuanto pecó sintió la necesidad de cubrirse.
(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Supremo, y mi adorado Jesús ha
salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, en mi Pasión hay un lamento mío que me salió con inmenso dolor desde el fondo
de mi corazón desgarrado, porque repartieron mis vestidos y mi túnica se la jugaron a la suerte.
Cómo me fue doloroso el ver repartidos mis vestidos entre mis mismos verdugos y echada a
juego mi túnica; era el único objeto que Yo poseía, que me había dado con tanto amor mi Mamá
doliente, y ahora no sólo me han despojado de ella, sino que hicieron de ella un juego. ¿Pero
sabes tú que me traspasó mayormente? En aquellos vestidos se me hizo presente Adán, vestido
con el vestido de la inocencia y cubierto con la túnica indivisible de mi Suprema Voluntad. La
increada Sabiduría al crearlo hizo más que una madre amorosísima, lo vistió más que con una
túnica con la luz interminable de mi Voluntad, vestido no sujeto a descomponerse, ni a dividirse
ni a consumirse, vestido que debía servir al hombre para conservar la imagen de su Creador,
sus dotes recibidas, y que debía volverlo admirable y santo en todas sus cosas, y no sólo esto,
sino que lo recubrió con la sobrevestidura de la inocencia. Y Adán dividió en el Edén con sus
pasiones los vestidos de la inocencia y se jugó la túnica de mi Voluntad, vestido incomparable y
de luz deslumbrante. Esto que hizo Adán en el Edén, se repitió ante mis ojos en el monte
Calvario al ver repartidos mis vestidos y sorteada mi túnica, símbolo de la vestidura real dada al
hombre, mi dolor fue intenso, tanto que por ello di un lamento. Se me hizo presente cuando las