hacer sin Mí, porque ya lo hicimos entre tú y Yo y queda como si siempre lo hicieras junto
Conmigo, y además, ¿no quieres tú que venza siempre Yo? El vencer de tu Jesús es ganancia
tuya, así que si tú vences pierdes, si pierdes vences. Pero está segura que Yo no haré nada sin
ti, por eso he puesto en ti mi Querer, y junto con Él mi Luz, mi Santidad, mi Amor, mi Fuerza, a
fin de que si quieres mi Luz, mi Santidad, mi Amor, mi Fuerza, domines en ellas y tomes la Luz
que quieres, la Santidad, el Amor, la Fuerza que quieres poseer. Cómo es bello verte poseer
mis dominios, que me hacen llegar a no hacer nada sin ti. Estos pactos los puedo hacer sólo
en quien domina y reina mi Voluntad”.
(5) Después de esto estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Supremo, y pensaba
entre mí que quería esconder mi pequeño amor, mi mezquina adoración y todo lo que yo pudiese
hacer, en los primeros actos que hizo Adán cuando poseía la unidad de la luz de la Voluntad
Divina y en los de la Mamá Reina, que fueron todos perfectos, y mi adorado Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, un acto solamente se puede llamar perfecto cuando encierra en sí todos los
actos juntos, y sólo mi Voluntad encierra este acto perfecto, que mientras hace un acto solo,
salen de este acto solo todos los actos posibles e imaginables que existen en el Cielo y en la
tierra. Este acto solo de mi Querer es símbolo de una fuente, que mientras que la fuente es una,
de ella brotan mares, ríos, fuego, luz, cielo, estrellas, flores, montes y tierra, de esta sola fuente
sale todo. Ahora, Adán en el estado de inocencia y la Alteza de la Soberana Reina, poseyendo
mi Voluntad, si amaban, en el amor encerraban la adoración, la gloria, la alabanza, la bendición,
la oración; en el más pequeño de sus actos nada faltaba, corría la multiplicidad de las cualidades
del acto solo de mi Supremo Querer, que haciéndoles abrazar todo en un acto daban a su
Creador lo que le convenía, así que si amaban adoraban, y si adoraban amaban; los actos
aislados que no abrazan todos los actos juntos no se pueden llamar perfectos, son actos
mezquinos, que llevan mucho de voluntad humana. He aquí por qué sólo en el Fiat el alma
puede encontrar la perfección verdadera en sus actos y ofrecer un acto divino a su Creador”.
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20-34
Diciembre 8, 1926
Cómo quien vive en el Querer Divino es el eco, es el pequeño sol. Cómo
estos escritos salen del corazón de Nuestro Señor. Las obras de Nuestro
Señor son velos que esconden a la noble Reina de la Divina Voluntad.
(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Eterno Querer y mi siempre amable Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú eres nuestro eco, conforme entras en nuestro Querer para amar, para alabar,
para pedir que venga nuestro reino, así oímos en ti el eco de nuestro amor, el eco de nuestra
gloria, el eco de nuestro Fiat que quiere venir a la tierra a reinar, que quiere que se le pida, que
se le vuelva a pedir, que se le apresure para que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra.
Y conforme tú giras por toda la Creación para seguir en ella los actos del Supremo Querer, así
oímos tu eco en el mar, en los valles, sobre los montes, en el sol, en el cielo, en las estrellas, en
todo. Cómo es bello este eco, es nuestro eco que resuena en todas nuestras cosas; en este
eco oímos el eco de nuestra voz, sentimos el movimiento de nuestras obras, el pisar de nuestros
pasos, los movimientos, la pulsación de nuestro latido y Nosotros nos deleitamos tanto al ver tu
pequeñez, que mientras haces el eco buscas imitar nuestra voz, copiar los movimientos de
nuestras obras, hacer el mismo rumor de nuestros pasos, amar con nuestro latido”.
(3) Después suspirando ha agregado: “Hija mía, si el sol tuviera razón y viera una planta, un
ser que quisiera llegar a ser sol, el sol concentraría toda su luz, su calor y todos sus efectos