en la Creación, por eso su dolor es grande, de Reina hacer de sierva, no hay quien pueda
endulzar un dolor tan amargo. Si Ella continua estando en la Creación a servir a los siervos es
porque espera a sus hijos, espera que sus obras sirvan a los hijos de su Eterno Fiat, que
haciéndola reinar y dominar en sus almas la harán servir a su nobleza. ¡Oh! sí, sólo estos hijos
le endulzarán un dolor tan prolongado y amargo, le enjugarán las lágrimas de tantos siglos de
servidumbre, le restituirán los derechos de su realeza. Por eso es tan necesario hacer conocer
mi Voluntad, lo que hace, lo que quiere, cómo Ella es todo y contiene todos los bienes, y su
continuo dolor porque no la hacen reinar”.
(3) Ahora, después de esto mi mente ha quedado tan compenetrada por el dolor de la
Suprema Voluntad, que continuando a estar delante a mi mente toda la Creación, con sumo
dolor mío veía a esta noble Reina velada en cada una de las cosas creadas, que servía a todas
las criaturas, hacía de sierva en el sol, sirviéndolas con darles la luz y el calor; hacía de sierva
en el agua, con llevarla hasta los labios para quitarles la sed; hacía de sierva en el mar, para
llevar los peces; hacía de sierva en la tierra con darles los frutos, alimentos de todo tipo, flores
y tantas otras cosas; en suma, en todas las cosas estaba velada con tristeza, porque no era
decoroso para Ella servir a las criaturas, más bien era inconveniente para su nobleza de Reina
hacer de sierva a criaturas ingratas y perversas, que se servían de su servicio sin ni siquiera
mirarla, sin decirle un gracias, ni retribuirla con alguna paga como se acostumbra hacer con los
siervos. ¿Quién puede decir lo que yo comprendía sobre este dolor tan prolongado e intenso
del Eterno Fiat? Pero mientras nadaba en este dolor, mi adorado Jesús ha salido de dentro de
mi interior y estrechándome a Sí, todo ternura me ha dicho:
(4) “Hija mía, así como es muy doloroso y humillante para mi Suprema Voluntad hacer de
sierva a las criaturas que no la hacen reinar en ellas, tanto más se sentirá glorificada y feliz en
quien la hará reinar. Mírala en ti cómo es feliz de servirte, Ella reina en ti mientras escribes y se
siente honrada, feliz de servirte al guiar tu mano mientras escribes, a fin de que escribas las
palabras en el papel para hacerse conocer. Ella pone a servicio en tu mente su santidad para
suministrarte las ideas, las palabras, los ejemplos más tiernos que se refieren a mi Supremo
Querer, a fin de que se haga camino en medio de las criaturas para formar su reino. Ella sirve
a tu vista para hacerte mirar lo que escribes, a tu boca para ponerte las palabras, a tu corazón
para hacerlo palpitar de su mismo Querer. ¡Qué diferencia! Ella es feliz de servirte porque se
sirve a Sí misma, sirve para formar su Vida, sirve a su conocimiento, a su Santidad, sirve para
formar su reino. Mi Querer reina en ti mientras rezas y te sirve con darte el vuelo en Sí mismo
para hacerte hacer sus actos y hacerte tomar posesión de sus bienes. Este modo de servir de
mi Querer es glorioso, es triunfante, es dominante y sufriría sólo si el alma no se hiciera servir
toda y en todo por Él”.
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20-32
Diciembre 3, 1926
Lamentos con Jesús, Él la tranquiliza. La voluntad humana pone
la distancia entre Dios y el alma. Cómo somos rayos de luz
salidos de Dios. Cómo la prisión de Jesús es símbolo de
la prisión de la voluntad humana.
(1) Continuando mi habitual abandono en mi adorable Fiat Supremo, suspiraba con ansia a
mi sumo Bien Jesús, y en aquella luz interminable del Eterno Querer, en que no se ven los
confines, ni dónde comienzan, ni dónde terminan, era toda ojos para ver si podía descubrir a
Aquél por quien tanto suspiraba, y Jesús para tranquilizar mis ansias ha salido de dentro de mi
interior, y yo al verlo le he dicho: “Amor mío, cómo me haces esperar y suspirar tu regreso,
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