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Noviembre 29, 1926
Cómo la Voluntad Suprema, de Reina hace de sierva a
la voluntad humana porque no la hacen reinar.
(1) Continuando mi habitual abandono en la adorable Voluntad, toda la Creación se ha hecho
presente, en la cual corría como luz y como vida primaria la Suprema Voluntad dominante y
triunfante, tanto en las cosas grandes como en las más pequeñas. Qué encanto, qué orden,
qué rara belleza, qué armonía entre ellas, porque una es la Voluntad que las domina, que
corriendo en ellas las vincula de tal modo que una no puede estar sin la otra. Y mi dulce Jesús
interrumpiendo mi asombro me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad quedó como vida obrante en cada cosa creada para que dominase
libremente con su pleno triunfo, así que tiene la vida obrante de la luz y del calor en el sol; la
vida obrante de su inmensidad y de sus múltiples obras en el cielo; la vida obrante de su
potencia, de su justicia en el mar, porque mi Divina Voluntad no es como la voluntad de las
criaturas, que a pesar de que quieren, pero si no tienen manos no pueden obrar, si no tienen
pies no pueden caminar, si son mudos o ciegos no pueden ni hablar ni mirar. En cambio mi
Voluntad hace todos los actos en un acto solo, mientras obra, camina; mientras es toda ojos
para mirar, al mismo tiempo es toda voz para hablar y con tal elocuencia que ningún otro la
puede igualar. Ella habla en el ruido del trueno, en el estallido del rayo, en el silbido del viento,
en las olas tumultuosas del mar, en el pajarillo que canta, en todas partes habla para hacer que
todos oigan su voz, ahora fuerte, ahora dulce y ahora tronante. ¡Voluntad mía, cómo eres
admirable! ¿Quién puede decir como Tú que ha amado a las criaturas? Mi misma Humanidad,
¡oh! cómo se queda atrás de Ti, Yo quedo eclipsado en Ti y Tú quedas en tu obrar que no tiene
principio ni termina jamás, estás siempre en tu puesto de dar vida a todas las cosas creadas
para llevar tu Vida a las criaturas. ¡Oh! si todos conocieran lo que Ella hace por ellas, cuánto
ama a todas, cómo su soplo vital da vida a todas, ¡oh! cómo la amarían y todos estarían
estrechados alrededor de mi Eterno Fiat para recibir la vida que les quiere dar. ¿Pero sabes tú
hija mía por qué mi Supremo Querer se dejó dominante y como vida en todas las cosas creadas
y en cada una de ellas a hacer su oficio distinto? Porque debía servir a Sí mismo, a su misma
Voluntad que debía tener vida y dominio en la criatura, por la cual había creado todas las cosas.
Ella hizo como un rey que queriendo formarse una habitación donde reinar y formar su morada,
en ella forma tantas estancias, pone tantas luces, para hacer que no reine la oscuridad, pone
muchas fuentecitas de agua fresquísima, para recreación pone música, hace rodear su
habitación con amenos jardines, en suma, pone todo lo que puede hacerlo feliz y que es digno
de su realeza. Ahora, como rey debe tener sus siervos, sus ministros, sus soldados. ¿Pero qué
sucede? Estos desconocen al rey y en vez de dominar el rey, dominan los siervos, los ministros,
los soldados, ¿cuál no será el dolor de este rey al ver que sus obras no le sirven a él, sino que
con injusticia sirven a sus siervos y él mismo está obligado a hacer de siervo a sus siervos?
Porque cuando un servicio, una obra sirve a sí misma, no se llama servidores. Ahora, mi
Voluntad debía servirse a Sí misma en las criaturas y por eso se quedó más que noble Reina
en todas las cosas creadas, para hacer que nada le faltara a su realeza de Reina en la criatura,
no podía haber ningún otro que pudiera servir dignamente a mi Voluntad sino solamente mi
misma Voluntad, ni se habría adaptado a hacerse servir por los siervos, porque ninguno habría
tenido sus modos nobles y divinos para servirla. Ahora escucha el gran dolor de mi Suprema
Voluntad, tú que eres su hija es justo que sepas los dolores de tu Madre, de tu Reina y de Aquella
que es tu vida. Ella en la Creación hace de sierva a los siervos, sirve a la voluntad humana
porque la mía no reina en las criaturas; cómo es duro servir a los siervos, y por tantos siglos.
En cuanto el alma se sustrae de la mía para hacer la suya, pone en servidumbre a mi Voluntad