ti las generaciones de estos hijos al seguir los pensamientos, las palabras, las obras, los pasos,
para reordenarlos todos en mi Voluntad? ¿No sientes tú que quieres dar la vida a cada uno con
tal de que conozcan mi Querer y sean regenerados en Él? Todo lo que tú haces en tu interior y
sufres, no es otra cosa que la formación y maduración de este parto todo de cielo. He aquí por
qué te he dicho tantas veces que tu misión es grande, no hay quien pueda igualarla y se necesita
suma atención”.
(5) Después, sintiéndome oprimida porque me habían escrito que el reverendo padre Di
Francia estaba haciendo imprimir las memorias de mi infancia y todo lo que sigue, en mi dolor
decía a mi amado Jesús: “Amor mío, mira cómo me mezclan al hacer conocer lo que me has
dicho sobre las virtudes y sobre tu adorable Voluntad, ponen lo que se refiere a mí; a lo más
esto lo deberían hacer después de mi muerte, no ahora, sólo para mí era esta confusión y este
sumo dolor, a los demás no. ¡Ah Jesús! dame la fuerza de que también en esto haga tu Santa
Voluntad”. Y Jesús estrechándome entre sus brazos para darme fuerza, todo bondad me ha
dicho:
(6) “Hija mía, no te aflijas tanto, tú debes saber que las demás santidades son pequeñas luces
que se forman en el alma, y estas luces están sujetas a crecer, a decrecer y aun a apagarse,
por eso no es justo que mientras se vive en el tiempo, hasta en tanto que la luz no esté más
sujeta a apagarse con el pasar a la otra vida, se publiquen, ¿qué papel haría si se supiera luego
que esta luz no existe más? En cambio la Santidad del vivir en mi Querer no es luz, sino sol,
por lo tanto no está sujeta a empobrecerse de luz ni a apagarse; ¿quién puede tocar el sol?
¿Quién puede quitarle una sola gota de luz? Nadie. ¿Quién puede apagar un átomo de su
calor? ¿Quién puede hacerlo descender aunque sea un milímetro por debajo de su puesto, de
la altura en la cual reina y domina toda la tierra? Nadie. Si no fuera el Sol de mi Fiat Supremo
no habría permitido que lo publicaran; más bien tengo prisa, porque el bien que puede hacer un
sol no lo puede hacer una luz, porque el bien de la luz es demasiado limitado y no es ni un gran
bien si se pone, ni un gran daño si no se hace surgir. En cambio el bien del sol abraza todo,
hace bien a todos y no haciéndolo surgir cuanto antes es un gran daño, y es un gran bien hacerlo
surgir aun un día antes. ¿Quién puede decir el gran bien que puede hacer una jornada llena de
sol? Mucho más el Sol de mi Eterna Voluntad. Así que por cuanto más se tarde, tantas jornadas
de Sol se les quitan a las criaturas y tantas jornadas quitan al Sol, reprimiendo sus rayos en
nuestra Patria Celestial”.
(7) Pero con todo el hablar de Jesús, mi opresión continuaba, y mi pobre mente era molestada
por el pensamiento de que mi pobre e insignificante existencia, que merecía ser sepultada sin
que nadie me pusiera atención y supieran que yo había estado sobre la tierra, debía estar bajo
las miradas y en las manos de quién sabe cuántos, ¡Dios mío, Dios mío, qué dolor! Pero
mientras esto pensaba, mi amable Jesús se hacía ver en mi interior todo extendido, como si su
santa Humanidad hiciese de fundamento en mi pobre y pequeña alma, y continuando su hablar
ha agregado:
(8) “Hija mía, no te distraigas, ¿no ves que el fundamento del reino del Eterno Fiat en ti está
formado por mis pasos, por mis obras, por mi corazón palpitante de amor, por el honor de mi
Voluntad, por mis suspiros ardientes y por las lágrimas encendidas de mis ojos? Toda mi Vida
está extendida en ti para formar el fundamento, por lo tanto no conviene que tu pequeño obrar
sobre de este fundamento tan sólido y tan santo, sea hecho con distracción, ni que tus giros en
el Supremo Querer sean hechos sombríos, no, no hija mía, no quiero esto en ti, no temas,
quedarás sepultada en el Sol de mi Querer, ¿quién más que Él podrá eclipsarte de modo que
ninguno te preste atención? El Sol del Fiat Supremo tendrá tanto cuidado de la pequeña lucecita
de tu alma, que circundada por sus rayos el Sol aparecerá y la lucecita la tendrá escondida en
Sí, por eso quédate en paz si quieres contentar a tu Jesús, abandona todo en Mí y yo pensaré
en todo”.
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