su oficio de luz y se mantiene firme en dar el bien que posee. Mucho más que el Sol de mi
Voluntad no es como el sol que se ve en la bóveda del cielo, que su esfera de luz es limitada, y
si esta esfera fuese tan grande de extenderse tanto para formar un segundo cielo, al girar la
tierra encontraría siempre su sol y por tanto las tinieblas, la noche, no podrían investir la tierra,
y así como no pierde jamás de vista al cielo que se extiende por doquier, así no perdería jamás
el sol, y para la tierra sería siempre día. Ahora el Sol de mi Voluntad, su esfera no es limitada y
por eso posee su pleno día, y por esto quien vive en Ella abraza todos los tiempos, todas las
generaciones e invistiendo los actos de todos forma un solo acto, un solo amor y una sola gloria
para su Creador. ¿Pero sabes tú de qué está formado este Sol de mi Suprema Voluntad? Mis
atributos son los rayos de este Sol, los cuales, si bien cada uno son distintos entre ellos en las
cualidades y en el oficio que tienen, sin embargo en la sustancia son luz, y mi Voluntad, la
sumaria luz que asume todas juntas estas luces, es la dirigente de todos mis atributos y por eso
cuando las criaturas merecen ser castigadas, Yo dirijo el rayo de luz de mi justicia, y ella
defendiendo mis derechos golpea a las criaturas”.
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20-30
Noviembre 27, 1926
Quien cumple una misión puede decirse madre, y para decirse hija
la debe engendrar en ella. Las otras santidades son luz y la
Santidad del Querer Divino es Sol. Cómo el fundamento
de esta Santidad es la Humanidad de Nuestro Señor.
(1) Estaba toda abandonada en los brazos de la adorable Voluntad, y pedía a mi dulce Jesús
que usara un acto de su potencia para hacer que el Supremo Querer invistiera a las
generaciones humanas, y atándolas a Sí formara sus primeros hijos tan deseados por Él. Y mi
Sumo Bien moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, se dice madre, se dice padre, cuando una persona tiene una misión especial, y
quienquiera que tiene origen de esta misión cumplida se puede llamar hija de esta madre.
Verdadera madre significa llevar en su seno su parto, formarlo con su misma sangre, sostener
penas, sacrificios, y si es necesario exponer la propia vida para dar vida al parto de sus propias
entrañas, así que cuando este parto es madurado en el propio seno, y sacado a la luz, entonces
con justicia, con derecho y con razón se le llama hijo al parto, y madre a aquella que lo ha
generado. Por eso para ser madre es necesario que formen primero a los hijos en el interior,
que se generen con la propia sangre, todos los miembros y los actos de estos hijos deben ser
generados a partir del corazón de la propia madre. Ahora hija mía, para ser hija de mi Querer
has sido generada en Él, en Él has sido formada y más que sangre, la luz, el amor de mi Voluntad
formándote injertaban en ti sus modos, sus actitudes y su obrar, haciéndote abrazar a todos y a
todo, tan es verdad, que como parto suyo ahora te llama la recién nacida de mi Voluntad, ahora
pequeña hija suya. Ahora, puede generar los hijos de mi Querer sólo quien ha sido generado
en Él, por eso tú serás la madre de la generación de sus hijos”.
(3) Y yo: “Jesús mío, ¿qué dices? No soy buena para ser hija, ¿cómo puedo ser madre?”
(4) Y Jesús: “Sin embargo de ti debe salir la generación de estos hijos, ¿qué madre ha sufrido
tanto, quién ha estado confinada dentro de una cama por más de cuarenta años por amor de
formar su parto y dar a luz la generación de sus hijos? Nadie. ¿Qué madre, por cuan buena,
ha sacrificado toda entera su existencia hasta encerrar en ella los pensamientos, los latidos, las
obras, para hacer que todo fuese reordenado en el propio parto, queriéndoles dar no una vez la
vida, sino tantas veces por cuantos actos hace su propio hijo? Nadie. ¿No sientes tú misma en