agonía, el estertor continuado, el letargo en el cual ponen a mi Voluntad, la causa es porque
quieren hacer su voluntad, no la mía, no la quieren hacer reinar, no la quieren conocer, y por
eso quiere romper los diques con sus sacudidas, a fin de que si no la quieren conocer y recibir
por vía de amor, la conozcan por vía de justicia. Así que mi Voluntad cansada de esta agonía
de siglos quiere salir, y por eso prepara dos modos: El modo triunfante, que son sus
conocimientos, sus prodigios y todo el bien que llevará el Reino del Fiat Supremo, y el modo de
justicia para quien no la quiere conocer triunfante, por tanto estará en las criaturas escoger el
modo como la quieran recibir”.
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20-27
Noviembre 20, 1926
Cómo todos los atributos divinos hacen su oficio para formar
en el alma el nuevo mar de sus cualidades. Cómo todos
tenemos un movimiento.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la
Voluntad Suprema en Ella, pero mientras esto hacía, mi siempre amable Jesús haciéndome oír
su voz dulcísima en cada una de las cosas creadas me decía:
(2) “Quien llama a mi amor para hacer, o que mi amor descienda en ella o que el suyo suba
en el mío para fundirse juntos, y formar un solo amor y dar el campo de acción a mi amor para
hacer surgir en el alma el nuevo marecillo de su amor, hace triunfar a mi amor, y éste festeja
porque le es dado su desahogo y su campo de acción”.
(3) Y conforme pasaba por el sol, por el cielo, por el mar, así oía su voz que decía:
(4) “¿Quién llama mi luz eterna, mi dulzura infinita, mi inigualable belleza, mi firmeza
irremovible, mi inmensidad, para cortejarlas y darles el campo de acción para hacer surgir en la
criatura otros tantos mares de luz, de dulzura, de belleza, de firmeza y demás, para darle el
contento de no hacerla estar inactiva y servirse de la pequeñez de la criatura para encerrar en
ella sus cualidades? ¿Quién es entonces aquella? ¡Ah, es la pequeña hija de nuestro Querer!”
(5) Entonces, después de que en cada cosa creada oía decirme: “¿Quién es la que me
llama?” Mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y estrechándome toda a Sí me ha
dicho:
(6) “Hija mía, conforme giras en mi Voluntad para seguirla en cada cosa creada, así todos mis
atributos escuchan tu llamada y salen al campo de acción para formar cada uno el marecillo de
sus cualidades. ¡Oh! así como triunfan al verse obrantes y poder formar cada uno su marecillo,
así crece su sumo gusto y deleite al poder formar en la pequeña criatura sus mares de amor, de
luz, de belleza, de ternura, de potencia y demás. Mi sabiduría hace de artífice experto y de
ingenio maravilloso al poner en la pequeñez sus cualidades inmensas e infinitas, ¡oh! cómo
armoniza el alma que vive en mi Querer con mis atributos, cada uno de ellos se pone en su oficio
para establecer sus cualidades divinas; si tú supieras el gran bien que te viene al seguir mi
Voluntad en todos sus actos y el trabajo que desarrolla en ti, también tú sentirías la alegría de
una fiesta continua”.
(7) Después de esto yo continuaba siguiendo la Creación, y por todas partes veía correr aquel
movimiento eterno que jamás se detiene y pensaba entre mí: “¿Cómo puedo seguir en todo al
Supremo Querer si Él corre tan rápido en todas las cosas? Yo no tengo su virtud ni su rapidez,
por lo tanto es natural que me quede atrás sin poder seguir en todo su eterno murmullo”.
Entonces, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho: