ser cautos, por eso la caída de Adán es para ti de gran ayuda, de lección, de llamada, mientras
que él no tenía ninguna lección del mal, porque el mal entonces no existía”.
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20-24
Noviembre 14, 1926
Cómo al no seguir al Querer Divino en la Creación, falta
el reflejo de sus obras. Cómo se necesitan grandes
gracias para la Santidad del vivir en el Santo Querer.
(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Divino y pensaba entre mí: “Si
yo pasara un día sin hacer estos actos, ¿cuál sería el bien que perdería y el mal que haría?” Y
mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿sabes qué harías? No haciendo tus actos en mi Voluntad te faltaría el reflejo
de toda la Creación, y faltándote el reflejo, ese día no se extendería en ti el cielo, ni surgiría el
sol, ni correría en ti el mar, ni tu tierra florecería, ni se oiría en ti la alegría, la música, el canto de
los habitantes del aire, la dulce sinfonía de las esferas, mi Voluntad no encontraría su eco en ti,
por lo tanto sentiría el dolor de que la pequeña hija de su Querer, ese día no le ha dado la
correspondencia de un cielo por su amor, porque faltó el reflejo del suyo; no le ha hecho surgir
el sol por correspondencia de su luz eterna; no le ha hecho sentir correr el mar, ni oír su dulce
murmullo, ni el serpenteo de los mudos habitantes de las olas. Mi Voluntad se sentiría faltar
todos sus actos en ti, el reflejo de sus obras, y no podría formar su eco en ti y en su dolor diría:
¡Ah! mi pequeña hija hoy no me ha dado un cielo como se lo he dado Yo, ni sol, ni mar, ni flores,
ni canto, ni música, ni alegría como se los he dado Yo, así que ha salido de mi semejanza, sus
notas no han armonizado con las mías, Yo la he amado con tantas manifestaciones y con amor
incesante, ella no. ¿Ves lo que harías? Mi Voluntad no toleraría en ti, en su pequeña hija el
vacío de sus obras”.
(3) Y yo, al oír esto le he dicho: “Jesús mío, amor mío, jamás sea que yo dé este dolor a tu
adorable Voluntad, Tú me ayudarás, me darás más gracia y yo estaré más atenta para recibir
este reflejo, este eco que hace tu Santa Voluntad en toda la Creación, para corresponder con el
mío”. Y Jesús continuando su hablar ha agregado:
(4) “Hija mía, tú debes saber que se necesitan grandes gracias para poder formar en el alma
la santidad del vivir en mi Querer, las demás santidades con pequeñas gracias se forman,
porque no es una Voluntad inmensa y eterna que deben abrazar y poseer, sino sus pequeñas
partículas, sus mandatos, su sombra, en cambio en ésta deben poseer como vida propia mi
Voluntad, deben cortejarla y hacer de sus actos, actos propios, así que se necesitan mares de
gracia para formar esta santidad; mi Voluntad debe bilocarse para extender su mar en el fondo
del alma, y después extender el otro mar de Sí misma para poder recibir lo que le conviene a su
santidad, a su luz interminable, a su inmensidad sin confines. Y la buena voluntad del alma no
es otra cosa que el fondo del mar, que formando la playa rodea a las aguas para formar el mar.
Hija mía, para sostener y conservar una Voluntad Divina en el alma, se necesita demasiado, y
la Divinidad, sabiendo que la criatura no tiene cosas equivalentes para una Voluntad tan santa,
no ahorra nada, todo es puesto en ella a su disposición para formar la santidad del vivir en mi
Querer. Dios mismo hace de primer actor y espectador, mi Humanidad cede todo, todo lo que
hizo, sufrió y adquirió, que son mares sin término, para ayuda de esta santidad toda divina, la
misma Mamá Reina pone a disposición sus mares de gracia, de amor y de dolor como ayuda, y
se siente honrada de que sirvan a la Voluntad Suprema para hacerle cumplir la Santidad del Fiat
Eterno en la criatura. Cielo y tierra quieren dar y dan, porque sintiéndose todos investidos por
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