esta Voluntad, desean, anhelan ayudar a la afortunada criatura para hacerle cumplir la finalidad
de la Creación, el origen de la santidad que el Supremo Querer quería en la criatura. Por eso
por parte de tu Jesús nada te faltará, mucho más que es un deseo mío largamente querido,
anhelado y suspirado por seis mil años, que quería ver en la criatura nuestra imagen copiada,
nuestra Santidad impresa, nuestra Voluntad obrante, nuestras obras encerradas en ella y
cumplido nuestro Fiat. Quería el placer y tomarme el gusto de ver en la criatura nuestro reflector,
de otra manera la Creación sería para Nosotros sin deleite, sin entretenimiento, sin armonía;
nuestro eco no encontraría la vía para resonar, nuestra santidad no encontraría dónde
imprimirse, nuestra belleza dónde refulgir, nuestro amor dónde desahogarse, nuestra sabiduría
y maestría no encontrarían dónde obrar y desenvolverse. Así que todos nuestros atributos
quedarían obstaculizados en su trabajo, porque no encontrarían materia apta para formar su
trabajo, para tener su reflector; en cambio, en el alma donde reina mi Voluntad, Ella la dispone
como materia apta para hacer que todos nuestros atributos puedan desarrollar su trabajo
deleitable”.
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20-25
Noviembre 16, 1926
Cada acto de voluntad humana es un velo que impide conocer
la Voluntad Divina. Su celo. Cómo hace todos los oficios
para servir al alma. Amenazas de guerras y castigos.
(1) Continúa mi habitual estado en el abandono del Fiat Supremo, pero al mismo tiempo llamo
a Aquél que forma toda mi felicidad, mi vida, mi todo. Y Jesús moviéndose en mi interior me ha
dicho:
(2) “Hija mía, por cuanto más te abandones en mi Supremo Querer, tanto más te adentras en
sus caminos, más conocimientos adquieres y más posesión tomas de los bienes que hay en la
Divina Voluntad, porque en Ella siempre hay qué conocer y tomar. Siendo la heredad primaria
dada por Dios a la criatura y poseyendo mi Querer bienes eternos, tiene la tarea de siempre dar
a quien vive en esta heredad, y sólo entonces está contenta y se pone en actividad de oficio
cuando encuentra a la criatura dentro de los confines de su Querer, y poniéndose en fiesta da
cosas nuevas a su heredera, así que el alma que vive en Ella es la fiesta de mi Voluntad, y al
contrario, quien vive fuera de Ella es su dolor, porque la pone en la impotencia de poder dar, de
ejercitar su oficio y de cumplir su tarea. Mucho más que cada acto de voluntad humana es un
velo que el alma se pone ante la vista, que le impide ver con claridad mi Voluntad y los bienes
que hay en Ella, y como la mayor parte de las criaturas viven continuamente de su voluntad, son
tantos los velos que se forman, que quedan casi ciegas para conocer y ver mi Voluntad, su
predilecta heredad que debía hacerlas felices en el tiempo y en la eternidad. ¡Oh, si las criaturas
pudieran comprender el gran mal de la voluntad humana y el gran bien de la mía, aborrecerían
tanto la suya que darían la vida para hacer la mía!
(3) La voluntad humana vuelve esclavo al hombre, lo hace tener necesidad de todo, se siente
continuamente faltar la fuerza, la luz, su existencia está siempre en peligro, y lo que obtiene es
por medio de oraciones y fatigosamente, así que el hombre que vive de su voluntad es el
verdadero mendigo. En cambio quien vive de la mía no tiene necesidad de nada, tiene todo a
su disposición, mi Voluntad le da el dominio de sí mismo, por lo tanto es dueño de la fuerza, de
la luz, pero no de la fuerza y luz humanas, sino de las divinas, su existencia está siempre al
seguro y siendo dueño puede tomar lo que quiera, no tiene necesidad de pedir para tener, tan
es verdad, que para Adán, antes de sustraerse de mi Voluntad la petición no existía, la necesidad
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