y de fortaleza a favor de todos, el viento que purifica y lleva la lluvia sobre las almas incendiadas
por las pasiones, la flor de la adoración perpetua a tu Creador, por eso es el prodigio de los
prodigios. El vivir en mi Querer es el verdadero triunfo del Fiat Supremo, porque el alma se
vuelve el reflector de su Creador y de todas nuestras obras, porque nuestra Voluntad sólo triunfa
completamente cuando pone en el alma lo que Ella puede y sabe hacer, quiere ver no sólo a
Aquél que la ha creado, sino a todas sus obras, no está contenta si le falta aun la más mínima
cosa que a Ella le pertenece; las almas del Fiat Supremo serán nuestras obras, no incompletas
sino completas, serán los nuevos prodigios, jamás vistos ni conocidos, ni por la tierra ni por el
Cielo; ¿cuál no será el encanto, la sorpresa de los mismos bienaventurados cuando vean entrar
en su Patria Celestial a la primera hija del Fiat Divino? ¿Cuál no será su contento, su gloria, al
ver que lleva consigo a su Creador con todas sus obras, esto es, el cielo, el sol, el mar, toda la
tierra florida con sus variadas bellezas? Reconocerán en ella la obra completa de la Eterna
Voluntad, porque solo Ella sabe hacer estos prodigios y estas obras completas”.
(4) Después continuaba mi abandono en el Eterno Fiat para recibir sus reflejos, y mi dulce
Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, mi Mamá Celestial fue la primera que ocupó el primer puesto en el Cielo como
Hija del Querer Supremo, y como fue la primera tiene en torno a Ella el lugar para todos los hijos
del Fiat Supremo. Así que en torno a la Reina del Cielo se ven tantos puestos vacíos, que no
pueden ser ocupados por otros sino por sus copias, y como fue Ella la primera de la generación
de mi Voluntad, el Reino del Fiat se llamará también el Reino de la Virgen. ¡Oh! cómo se
reconocerá en estos hijos nuestros la soberanía sobre toda la Creación, porque ellos en virtud
de mi Voluntad gozarán vínculos indisolubles con todas las cosas creadas, estarán en continuas
relaciones de comunicaciones con ellas, serán los verdaderos hijos en los cuales el Eterno
Creador se sentirá honrado y glorificado de tenerlos por hijos, porque reconocerá en ellos, su
Voluntad Divina obrante, que ha reproducido sus verdaderas imágenes”.
(6) Después de esto pensaba entre mí: “Mi primer padre Adán, antes de pecar poseía todos
estos vínculos y relaciones de comunicación con toda la Creación, porque poseyendo él íntegra
la Voluntad Suprema, era como connatural sentir en sí todas las comunicaciones dondequiera
que Ella obraba; ahora, al sustraerse de este Querer tan santo, ¿no sintió el desgarro que hacía
de toda la Creación, el rompimiento de todas las comunicaciones y todos los vínculos rotos como
de un solo golpe por él? Si yo sólo con pensar si debo o no hacer un acto, y sólo con titubear
siento que el cielo tiembla, que el sol se retira, que toda la Creación se sacude y está en acto
de dejarme sola, tanto que yo misma tiemblo junto con ellos, y espantada, súbito, sin dudar hago
lo que debo hacer. ¿Cómo pudo hacerlo? ¿No sintió este desgarro tan cruel y doloroso?” Y
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(7) “Hija mía, Adán sintió este desgarro tan doloroso, y a pesar de todo cayó en el laberinto
de su voluntad que no le dio más paz, ni a él ni a sus descendientes; como de un sólo golpe
toda la Creación se retiró de él, retirándose la felicidad, la paz, la fuerza, la soberanía, todo,
quedó solo en sí mismo, ¡pobre Adán, cuánto le costó el sustraerse de mi Voluntad! Al sólo
sentirse aislado, no más cortejado por toda la Creación, sentía tal espanto y horror, que llegó a
ser el hombre miedoso, temía de todo y aun de mis mismas obras, y con razón, pues se dice:
‘Quien no está Conmigo está contra Mí’. No estando él más vinculado con ellas, por justicia se
debían poner contra él. Pobre Adán, hay que compadecerlo mucho, él no tenía ningún ejemplo
de otro que hubiera caído y del gran mal que le hubiera sucedido, para que pudiera estar atento
a no caer, él no tenía ninguna idea del mal, porque, hija mía, el mal, el pecado, la caída de otro
tiene dos efectos: Para quien es malo y quiere caer, sirve como ejemplo, como ayuda, como
incentivo para precipitarse en el abismo del mal; para quien es bueno y no quiere caer, sirve
como antídoto, como freno, como ayuda y como defensa para no caer, porque viendo el gran
mal, la desventura de otro, sirve de ejemplo para no caer y para no seguir ese mismo camino,
para no encontrarse en aquella misma desventura, así que el mal de otros hace estar atentos y
1266 sig