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Noviembre 6, 1926
Cuando haya cumplido su manifestación, promete llevarla al Cielo.
Los nuevos apóstoles del Fiat. Cómo quien vive en el Fiat concentra
en sí el cielo, el sol y todo. Para entender la Divina Voluntad se
necesitan gracias grandes y no pequeñas luces.
(1) Me sentía toda oprimida bajo el peso de la privación de mi dulce Jesús. ¡Oh, cómo
suspiraba la Patria Celestial, donde no más lo perderé de vista, no estaré más sometida al duro
martirio de sentirme morir y no morir! Ahora, mientras me encontraba cansada y sin fuerzas
para esperar, mi dulce vida, mi amado Bien, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior, pero
todo afligido porque parecía que estaba mandando flagelos sobre la tierra, y para no darme más
pena no quería hacérmelos ver, pero por el modo de verlo yo entendía los flagelos que estaba
mandando, y suspirando me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, déjame que termine de manifestarte lo que es necesario respecto al
Reino de mi Voluntad, a fin de que nada falte para poderlo formar en medio de la familia humana,
y después de que haya cumplido todo, enseguida te traeré a nuestra Patria. ¿Crees tú que
tienes que ver el pleno triunfo del Eterno Fiat para venir al Cielo? Su pleno triunfo lo verás desde
el Cielo. De ti sucederá lo que sucedió de Mí para el Reino de la Redención, hice todo lo que
se necesitaba, formé el fundamento, di las leyes, los consejos que se necesitaban, instituí los
Sacramentos, dejé el Evangelio como norma de su vida, sufrí penas inauditas, hasta la muerte,
pero poco o casi nada vi estando en la tierra de los frutos, del desarrollo de la Redención.
Después de haber hecho todo y no teniendo ya más qué hacer, confié todo a los apóstoles, a
fin de que fueran ellos los anunciadores del Reino de la Redención, para que salieran los frutos
de mis trabajos que hice para este Reino. Así sucederá para el Reino del Fiat Supremo, lo
haremos juntos hija mía, tus penas, tus grandes sacrificios, tus incesantes oraciones para que
venga pronto mi Reino y mis manifestaciones sobre Él, los uniré todos juntos Conmigo y formaré
los fundamentos, y cuando todo lo haya completado confiaré a mis ministros mi Reino, a fin de
que como segundos apóstoles del Reino de mi Voluntad hagan de anunciadores. ¿Crees tú que
sea casualidad la venida del Padre Di Francia y que muestra tanto interés, y que ha tomado en
serio la publicación de lo que se refiere a mi Voluntad? No, no, lo he dispuesto Yo, es un acto
providencial de la Suprema Voluntad que lo quiere como primer apóstol del Fiat Divino y
anunciador de Él, y como es fundador de una obra es más fácil que se acerque a obispos,
sacerdotes y personas y también en su mismo instituto para anunciar el Reino de mi Voluntad,
y por eso lo asisto tanto y le doy luz especial, porque para entender mi Voluntad se necesitan
gracias grandes y no pequeñas luces, sino un sol, para comprender una Voluntad Divina, Santa
y Eterna, y gran disposición por parte de a quien le viene confiado este oficio. Y además,
también la venida diaria del sacerdote la he dispuesto Yo, para que encontrara rápidamente los
primeros apóstoles del Fiat de mi reino, a fin de que pudiesen anunciar lo que respecta a mi
Eterno Querer. Por eso déjame primero completarlo, a fin de que después de cumplido lo pueda
confiar a los nuevos apóstoles de mi Voluntad, y tú puedas ir al Cielo para ver desde allá arriba
los frutos del suspirado Reino del Eterno Fiat”.
(3) Después me quedé haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Supremo y pensaba
entre mí: “Mi pobre mente gira por el mar, por el sol, por el cielo, por todas partes para seguir
los actos que hace la adorable Voluntad en la Creación, pero terminando de girar me encuentro
siempre en lo bajo de mi duro exilio. ¡Oh! cuánto quisiera quedarme al menos en el azul cielo
para hacer el oficio de una estrella a mi Creador, pero yo desaparecería de en medio de las
estrellas, porque no soy ni bella, ni luz como las estrellas, y por lo tanto todas me arrojarían
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