conocida, el conocimiento romperá el velo que la esconde para salir a reinar en medio de sus
hijos. ¿Y quién más que la Creación puede hacer conocer, porque es vista y tocada por todos,
con un acto siempre presente lo que hace mi Voluntad por amor de las criaturas? Mira hija mía
el amor apasionado de esta noble Reina, Ella llega a velarse de tierra para volverla firme, a fin
de que el hombre pueda caminar seguro sobre ella, y mientras camina sobre el velo de tierra
que la esconde, le toma las plantas de los pies entre sus manitas nobles y reales, para que el
hombre no vacile, para darle el paso firme, y mientras se estrecha a su noble seno por medio
de la madre tierra las plantas del hombre, Ella quisiera salir, quisiera develarse del velo de tierra
que la cubre, pero el hombre le camina encima sin poner ni siquiera atención para ver quién le
sostiene el paso, quién le mantiene tan firme aquella gran masa de tierra para hacer que él no
vacile, y la noble Reina continúa velada por la tierra y espera con una paciencia indecible, que
sólo una Voluntad Divina puede poseer, que sea reconocida para hacerse amar y decirle su
larga historia, qué cosa ha hecho por amor del hombre velada por esta tierra. Y es tanto su
amor, que muchas veces siente la necesidad de romper aquel velo de tierra que la cubre, y
haciendo uso de su dominio sacude la tierra y esconde en su seno, con su imperio, ciudades y
gentes, a fin de que el hombre conozca que dentro de aquella tierra, bajo sus pies, hay una
Voluntad imperante y dominante, que ama y no es amada y doliente se sacude para hacerse
conocer. En el Evangelio se lee con asombro cuando Yo postrado a los pies de mis apóstoles
les lavé los pies y no omití ni siquiera al pérfido Judas, este acto, ciertamente muy humilde y de
indecible ternura, del cual la Iglesia hace memoria, pero fue sólo una vez que Yo hice este acto.
En cambio mi Voluntad desciende más en lo bajo, se pone bajo los pies con un acto continuado
para sostenerlos, para volver firme la tierra, a fin de que no se precipiten en el abismo, sin
embargo ninguna atención. Y la noble Reina espera con paciencia invicta, velada por tantos
siglos en todas las cosas creadas, que su Voluntad sea conocida, y cuando sea conocida
romperá sus tantos velos que la esconden y hará conocer qué cosa ha hecho durante tantos
siglos por amor del hombre, dirá cosas inauditas, excesos de amor jamás pensados por nadie.
He aquí por qué hablándote de mi Voluntad te hablo frecuentemente de la Creación, porque Ella
es vida de todas las cosas creadas y por medio de ellas da vida a todos, y esta vida quiere ser
conocida para que venga el Reino del Eterno Fiat. Mi Voluntad está velada en todo: Está velada
en el viento y desde dentro de aquellos velos le lleva su refrigerante frescura como acariciándolo,
y su aliento regenerador para regenerarlo continuamente a nueva vida siempre creciente de
gracia, y la noble Reina velada en el viento se siente cambiar sus caricias en ofensas y su
frescura en ardores de pasiones humanas, y su aliento regenerador en recambio de aliento
mortal a su Gracia, y Ella sacude sus velos y el viento se cambia en furor, y con su impetuosidad
arrastra gentes, ciudades y regiones como si fueran plumas, haciendo conocer la potencia de la
noble Reina que se esconde en el viento. No hay cosa creada en la que mi Voluntad no esté
velada, y por eso todas esperan que sea conocida y que venga el reino del Fiat Supremo y su
pleno triunfo”.
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