nuestro amor y lo volvía perfecto en todos sus actos: Perfecta era la gloria que daba a su
Creador, perfecta su adoración, su amor, sus obras, su voz era tan armoniosa que resonaba en
toda la Creación, porque poseía la armonía divina y de aquel Fiat que le había dado la vida.
Todo era orden en él, porque nuestro Querer le llevaba el orden de su Creador, lo volvía feliz y
lo hacía crecer a nuestra semejanza, según nuestras palabras: ‘Hagamos al hombre a nuestra
imagen y semejanza’. Cada acto suyo hecho en la unidad de la luz del Fiat Supremo era una
tinta de belleza divina que adquiría, cada palabra suya era una nota armoniosa de más que
tocaba; todo era amor en él, en todo nos ensalzaba nuestra Gloria, nuestra Potencia y Sabiduría
infinita, y todo, cielo, sol y tierra le llevaban las alegrías, felicidad y amor de Aquél que lo había
creado. Si tú pudieras formar una estatua según te gustara más, y después verterte toda tú
misma en ella dándole todos los humores vitales, y con el imperio de tu amor darle la vida,
¿cuánto no la amarías, y cuánto no querrías que te amase? ¿Cuál no sería tu celo de amor de
que toda estuviese a tu disposición y que ni siquiera un latido tolerarías que no fuera hecho para
ti? ¡Ah! tú en tu estatua te mirarías a ti misma, y por lo tanto, en cada pequeña cosa no hecha
para ti sentirías un desgarro hecho a ti misma. Tal soy Yo, todo lo que la criatura no hace para
Mí son tantos desgarros que siento, mucho más que la tierra que la sostiene es mía, el sol que
la ilumina y calienta es mío, el agua que bebe, el alimento que toma es mío, todo es mío, vive a
mis expensas y mientras todo le doy, ella, mi bella estatua no es para Mí. ¿Cuál no será
entonces mi dolor, la afrenta y la ofensa que me hace esta estatua? Piénsalo tú misma hija mía.
Ahora, tú debes saber que sólo mi Voluntad puede devolverme mi estatua bella como Yo la hice,
porque Ella es la conservadora de todas nuestras obras y la portadora de todos nuestros reflejos,
de modo que el alma vive de nuestros reflejos, los cuales, si ama le suministra la perfección del
amor; si obra, la perfección de las obras; en suma, todo lo que hace, todo es perfecto en ella y
esta perfección le da tantas tintas de varias bellezas, de enamorar al Artífice que la formó. He
aquí por qué amo tanto que el Fiat Supremo sea conocido y forme su Reino en medio de las
generaciones humanas, para establecer el orden entre Creador y criatura, para volver a poner
en común nuestros bienes con ella, y sólo nuestra Voluntad tiene este poder, sin Ella no puede
haber mucho de bien, ni nuestra estatua puede regresarnos bella como salió de nuestras manos
creadoras”.
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20-18
Noviembre 1, 1926
Lo que hace el Fiat Supremo en cada cosa
creada y las lecciones que da a las criaturas
para venir a reinar en medio de ellas.
(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en toda la Creación para poder amar, glorificar,
como ama y glorifica el mismo Fiat Divino en todas las cosas creadas. Pero mientras esto hacía
pensaba entre mí: “Mi dulce Jesús me hace girar por toda la Creación, como para alcanzar su
Voluntad en todos sus actos, hacerles compañía, darles un mi te amo, un gracias y un te adoro,
y pedirle que pronto venga su Reino; pero yo no sé todo lo que hace este Fiat Divino en cada
cosa creada, quisiera saberlo a fin de que uno sea mi acto con el suyo”. Ahora mientras esto
pensaba, mi siempre amable Jesús, todo bondad ha salido de dentro de mi interior y me ha
dicho:
(2) “Es justo que la pequeña hija de mi Querer sepa lo que hace Aquél de donde ha salido su
origen. Tú debes saber que mi Fiat Eterno no sólo llena toda la Creación y es vida de cada cosa
creada, sino que tiene esparcidas todas nuestras cualidades en todo lo creado, porque la
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