pedir el reino del Fiat? Siento que quisiera arrollar todo, la cosa más pequeña y la más grande,
cielo y tierra, los actos del mismo Jesús y también a Jesús mismo, y forzarlos a fin de que todo
y todos digan junto conmigo: “Queremos el reino del Fiat Supremo, lo queremos reinante,
dominante en medio de nosotros.” Mucho más que todos lo quieren, los mismos actos de Jesús,
su Vida, sus lágrimas, su sangre, sus llagas, dentro de ellos dicen: “Venga nuestro reino a la
tierra”. Y yo entro en el acto de Jesús y repito junto: “Venga pronto el reino del Fiat Divino.”
Ahora, mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y con una
ternura indecible me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien ha nacido en mi Querer siente su Vida correr en ella, y como connatural
quiere para todos lo que ella posee. Y como mi Voluntad es inmensa y encierra todo y a todos,
por eso quien la posee gira por todas las cosas que Ella encierra, para rogarle y vencerla para
que descienda sobre la tierra a formar su reino. Pero tú debes saber que, tú para tener dominio
y hacerlas decir lo que quieres tú, en todas las cosas que han salido y encierran mi Voluntad,
debías primero conocerlas y después amarlas, a fin de que el amor te diese el derecho de
poseerlas y de hacerlas hacer y decir lo que quieres tú. He aquí la causa por la que antes,
girando en todas mis obras, imprimías tu te amo, te adoro, te agradezco, era el conocimiento de
mis obras que tú hacías y la posesión que tomabas. Ahora, después de la posesión, ¿qué otra
cosa más grande, más santa, más bella, más portadora de todas las felicidades a las humanas
generaciones puedes pedir en medio de mis obras y junto con ellas, que pedir que venga el
reino de mi Voluntad? Mucho más que tanto en la Creación era el Reino del Fiat lo que quería
establecer en medio de las criaturas, como en el Reino de la Redención, todos mis actos, mi
misma Vida, el principio, la sustancia, en lo íntimo de ellos era el Fiat que pedían y por el Fiat
eran hechos. Si tú pudieses ver dentro de cada lágrima mía, de cada gota de mi sangre, de
cada pena y en todo mi obrar, encontrarías dentro el Fiat que pedían y cómo eran dirigidos para
el Reino de mi Querer, y si bien aparentemente parecía que eran dirigidos a redimir y a salvar
al hombre, era el camino que hacían para llegar al Reino de mi Voluntad. Esto sucede también
a las criaturas cuando se deciden a querer tomar posesión de un reino, de una casa, de un
terreno, no se encuentran enseguida, en un instante dentro y en posesión, sino que deben
recorrer el camino, quién sabe cuanto sufrir, luchar, subir las escaleras para encontrarse dentro
y después tomar posesión. Hija mía, si en todos los actos y penas que sufrió mi Humanidad no
hubieran tenido por principio, por sustancia, por vida, el restablecimiento del Reino de mi Fiat
sobre la tierra, me habría alejado y habría perdido la finalidad de la Creación, lo que no puede
ser, porque Dios cuando se ha puesto una finalidad, debe y puede obtener su propósito. Y si tú
en todo lo que haces, sufres y dices, no pides mi Fiat, no tienes por principio, por sustancia mi
Voluntad, te alejas y no cumples tu misión, y es necesario que gires tantas y tantas veces en mi
Voluntad en medio de mis obras para pedir todos en coro que venga el Reino del Fiat Supremo,
a fin de que junto con toda la Creación y con todas mis obras que hice en la Redención, sea
llenada hasta el borde de todos los actos que se necesitan ante el Padre Celestial para hacer
conocer y conseguir el Reino de mi Querer sobre la tierra. Ahora, tú debes saber que toda la
Creación y todas mis obras hechas en la Redención, están como cansadas de esperar y se
encuentran en la condición de una familia noble y rica, todos los hijos son de justa estatura,
bellos en el aspecto, de talento no común, van siempre bien vestidos, con una limpieza
maravillosa, son siempre ellos los que hacen la más bella figura en medio de los demás; ahora,
a esta familia, después de tanta fortuna le llega una desventura, que uno de estos hijos,
degradándose, desciende de su nobleza y va siempre sucio, hace actos indignos y viles que
deshonran la nobleza de la familia, y por cuanto hacen para que figure junto con los demás
hermanos, no lo logran, más bien va siempre empeorando hasta llegar a ser la burla y el
hazmerreír de todos. Toda la familia tiene siempre un dolor, y por cuanto sienten el deshonor
de este hijo, no pueden destruir y decir que no les pertenece y que no ha salido de aquel mismo
padre al que ellos pertenecen. Tal es la condición en la que se encuentra toda la Creación y