toda divina. Cada verdad mía sobre mi Eterno Querer contiene la potencia y la virtud prodigiosa,
más que si se resucitase a un muerto, que si sanase a un leproso, que un ciego viese, que un
mudo hablase, porque mis palabras sobre la santidad y potencia de mi Fiat, resucitarán a las
almas a su origen, las sanarán de la lepra que ha producido la voluntad humana, les dará la
vista para ver los bienes del Reino de mi Voluntad, porque hasta ahora eran como ciegos, les
dará la palabra a tantos mudos que mientras sabían decir tantas otras cosas, sólo para mi
Voluntad eran como tantos mudos que no tenían palabra; y además el gran milagro de poder
dar una Voluntad Divina a cada criatura, que contiene todos los bienes. ¿Qué cosa no les dará
cuando se encuentre en posesión de los hijos de su Reino? He aquí por qué te tengo toda
ocupada en el trabajo de este mi Reino, y hay mucho que hacer para preparar el gran milagro
de que el Reino del Fiat sea conocido y poseído. Por eso sé atenta en atravesar el mar
interminable de mi Voluntad, a fin de que venga establecido el orden entre Creador y criatura, y
así podré hacer el gran milagro por medio tuyo, de que el hombre regrese a su origen de donde
salió”.
(5) Después yo estaba pensando en lo que está escrito arriba, especialmente en que cada
palabra y manifestación sobre la Suprema Voluntad es un milagro salido de Ella, y Jesús para
confirmarme lo que me había dicho ha agregado:
(6) “Hija mía, ¿qué crees tú que haya sido más milagro cuando vine a la tierra: Mi palabra, el
evangelio que anuncié, o bien que di la vida a los muertos, la vista a los ciegos, el oído a los
sordos, etc.? ¡Ah! hija mía, fue más grande milagro mi palabra, mi evangelio, mucho más que
los mismos milagros salieron de mi palabra; la base, la sustancia de todos los milagros salió de
mi palabra creadora, los Sacramentos, la misma Creación, milagro permanente, tuvieron vida
de mi palabra y mi misma Iglesia tiene por régimen, por fundamento mi palabra, mi evangelio.
Así que fue más milagro mi palabra, mi evangelio, que los mismos milagros, los cuales si tuvieron
vida, fue por mi palabra milagrosa. Por lo tanto debes estar segura que la palabra de tu Jesús
es el más grande milagro; mi palabra es como viento impetuoso que corre, golpea el oído, entra
en los corazones, calienta, purifica, ilumina, gira, vuelve a girar de nación en nación, recorre
todo el mundo, gira por todos los siglos; ¿quién puede dar muerte y sepultar una palabra mía?
Ninguno. Y si alguna vez parece que mi palabra calla y está como escondida, ella no pierde
jamás la vida, cuando menos se crea, sale y gira por todas partes; pasarán los siglos en los
cuales todos: Hombres y cosas serán arrollados y desaparecerán, pero mi palabra no pasará
jamás, porque contiene la vida, la fuerza milagrosa de Aquél que la hizo salir. Por eso ten por
seguro que cada palabra y manifestación que te hago sobre el Fiat Eterno es el más grande
milagro, que servirán para el reino de mi Voluntad. He aquí por qué tanto te incito y tanto me
interesa que ni siquiera una palabra mía no sea manifestada y escrita por ti, porque me veo
regresar un milagro mío que tanto bien llevará a los hijos del Fiat Supremo”.
+ + + +
20-15
Octubre 24, 1926
No hay cosa más santa y portadora de toda felicidad que
la Voluntad Divina. Todos los actos de la Creación y de la
Redención son para establecer el reino del Fiat Supremo.
(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en el Querer Divino y en cada cosa ponía mi te
amo y pedía que el reino del Fiat venga y sea conocido sobre la tierra, y llegando a todos los
actos que hizo mi dulce Jesús en la Redención, pidiendo en cada uno de ellos que venga su
reino, pensaba entre mí: “Antes cuando giraba tanto en toda la Creación como en la Redención,
ponía sólo mi te amo, mi adoración, mi gracias, ¿y ahora por qué no puedo hacer menos que