Ella no estará sujeto a ningún mal, por lo tanto no tendrá ninguna necesidad de hacer milagros,
porque los conservará siempre sanos, santos y bellos, dignos de aquella belleza que salió de
nuestras manos creadoras al crear a la criatura. El Reino del Fiat Divino hará el gran milagro
de desterrar todos los males, todas las miserias, todos los temores, porque Él no hará el milagro
a tiempo y a circunstancia, sino que se mantendrá sobre sus hijos de su Reino con un acto de
milagro continuado para preservarlos de cualquier mal y hacerlos distinguir como hijos de su
Reino, esto en el alma, pero también en el cuerpo habrá muchas modificaciones, porque es
siempre la culpa el alimento de todos los males, y quitada la culpa faltará el alimento al mal,
mucho más que mi Voluntad y pecado no pueden existir juntos, por lo tanto, también la
naturaleza humana tendrá sus benéficos efectos.
(3) Ahora hija mía, debiendo preparar el gran milagro del Reino del Fiat Supremo, estoy
haciendo contigo, como hija primogénita de mi Voluntad, como hice con la Soberana Reina,
Mamá mía, cuando preparé el Reino de la Redención, la atraje tanto a Mí, la tuve tan ocupada
en su interior para poder formar junto con Ella el milagro de la Redención, y había tanta
necesidad, tantas cosas que juntos teníamos que hacer, que rehacer, que completar, que debí
ocultar en su exterior cualquier cosa que pudiera llamarse milagro, excepto su perfecta virtud,
con esto la dejé más libre para hacerla navegar el mar interminable del Fiat Eterno, y así pudiese
tener acceso a la Divina Majestad para obtener el Reino de la Redención. ¿Qué hubiera sido
más, si la Celestial Reina hubiera dado la vista a los ciegos, la palabra a los mudos y demás, o
bien el milagro de hacer descender al Verbo Eterno sobre la tierra? Los primeros hubieran sido
milagros accidentales, pasajeros e individuales, en cambio el segundo es milagro permanente y
para todos, siempre y cuando lo quieran; por eso los primeros hubieran sido como una nada
comparados al segundo. Ella fue el verdadero sol que eclipsando todo, eclipsó en Sí al mismo
Verbo del Padre, germinando de su luz todos los bienes, todos los efectos y milagros que produjo
la Redención; pero al igual que el sol, producía los bienes y los milagros sin hacerse ver o
hacerse señalar de que era Ella la causa primaria de todo. En efecto, todo lo que Yo hice de
bien sobre la tierra, lo hice porque la Emperatriz del Cielo llegó a tener su imperio en la Divinidad,
y con su imperio me trajo del Cielo para darme a las criaturas.
(4) Ahora, así estoy haciendo contigo para preparar el Reino del Fiat Supremo. Te tengo
Conmigo, te hago navegar el mar interminable de Él para darte el acceso junto al Padre Celestial
a fin de que le ruegues, lo venzas, lo imperes, para obtener el Fiat de mi Reino. Y para cumplir
y consumar en ti toda la fuerza milagrosa que se necesita para un Reino tan santo, te tengo
continuamente ocupada en tu interior en el trabajo de mi Reino, te hago girar continuamente
para hacer, para rehacer, para completar todo lo que se necesita y que todos deberían hacer,
para formar el gran milagro de mi Reino, y externamente nada dejo aparecer de milagroso en ti,
excepto la luz de mi Voluntad. Algunos podrán decir: ¡Cómo! Tantos portentos que manifiesta
el bendito Jesús a esta criatura de este reino del Fiat Divino, los bienes que traerá sobrepasarán
Creación y Redención, es más, será corona tanto de una como de la otra, y a pesar de tanto
bien ninguna cosa milagrosa en el exterior se ve en ella como confirmación del gran bien de este
Reino del Eterno Fiat, mientras que los otros santos, sin el portento de este gran bien, han hecho
milagros a cada paso. Pero si se vuelven hacia atrás a considerar a mi amada Mamá, la más
santa de todas las criaturas, el gran bien que encerró en Sí y que trajo a las criaturas, no hay
quién pueda compararse a Ella, hizo el gran milagro de concebir en Sí al Verbo Divino y el
portento de dar un Dios a cada criatura. Y delante a este prodigio jamás visto ni oído, de poder
dar al Verbo Eterno a las criaturas, todos los otros milagros unidos juntos son pequeñas llamitas
delante al sol. Ahora quien debe hacer lo más no es necesario que haga lo menos, así delante
al gran milagro del Reino de mi Voluntad restablecido en medio a las criaturas, todos los otros
milagros serán pequeñas llamitas delante al gran Sol de mi Querer; cada dicho, verdad y
manifestación sobre Él, es un milagro que ha salido de mi Voluntad como preservativo de todo
mal y para vincular a las criaturas a un bien infinito, a una gloria más grande, a una nueva belleza