consolación de su Padre, así que Yo hablaba con él como a un hijo, y él Conmigo como a su
Padre, pero en cuanto se sustrajo de mi Voluntad perdió el primado, la primogenitura y junto con
eso perdió todos mis bienes, no sentía ya en él la fuerza de sostener mi presencia, ni Yo me
sentía atraído por una fuerza y Voluntad Divina para ir a él, por eso todos sus vínculos Conmigo
quedaron despedazados, por derecho ya nada le tocaba, y no más me pudo ver develado, sino
entre rayos y eclipsado en mi luz, en aquella luz de mi Voluntad que él había rechazado. Ahora,
¿no sabes tú que el primado que perdió Adán como hijo primogénito de mi Voluntad ha pasado
a ti, y que Yo debo encerrar en ti todos los bienes que debía encerrar en él si no se hubiese
sustraído de mi Voluntad? Por eso Yo te veo como la primera criatura salida de nuestras manos,
porque quien vive en mi Voluntad es siempre la primera ante su Creador, y a pesar de que en
el tiempo haya nacido después, esto dice nada, en nuestro Querer es siempre primera quien no
ha hecho ninguna salida de dentro de Él. Mira entonces cómo todo te debe interesar, mi mismo
venir es la fuerza irresistible de mi Voluntad que te atrae a Mí y te dispone. Por eso quiero suma
gratitud por tu gran fortuna de ser la hija primogénita de mi Voluntad”.
(5) Yo no supe qué responder, he quedado confundida y en lo íntimo de mi alma decía: “Fiat,
Fiat”.
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20-10
Octubre 13, 1926
La Divina Voluntad formará el eclipse a la voluntad humana.
(1) Estaba fundiéndome toda en el Santo Querer Divino, y mientras giraba en Él haciendo mis
actos, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada acto, oración y pena que el alma hace entrar en la luz de mi Voluntad, se
transforma en luz y forma un rayo de más en el Sol del Eterno Querer; estos rayos forman la
gloria más bella que la criatura puede dar al Fiat Divino, de modo que viéndose tan glorificado
por su misma luz, inviste estos rayos con nuevos conocimientos suyos, que convirtiéndose en
voces, manifiestan al alma otras sorpresas de mi Voluntad, ¿pero sabes tú qué cosa le forman
estos mis conocimientos a la criatura? Forman el eclipse de la voluntad humana; por cuanto
más fuerte es la luz, por cuantos más rayos hay, tanto más la voluntad humana queda
deslumbrada y eclipsada por la luz de mis conocimientos, de manera que casi se siente
impotente para obrar y da el campo a la acción de la luz de mi Voluntad; la voluntad humana
queda ocupada en la acción de la mía y le falta tiempo, lugar para hacer obrar a la suya; es
como el ojo humano cuando mira fijamente al sol, la fuerza de la luz inviste la pupila y
dominándola la hace incapaz de ver otras cosas, pero a pesar de esto no ha perdido la vista, es
la fuerza de la luz que tiene esta potencia, que a cualquiera que la mira le quita cualquier otro
objeto y no la deja ver otra cosa más que luz. Yo no le quitaré jamás el libre albedrío a la
voluntad humana, don grande dado a las criaturas al crearlas y que las hacen distinguir si
quieren ser verdaderas hijas mías o no, sino que más bien con la luz de los conocimientos de
mi Voluntad, formaré más que rayos solares, que quien quiera conocerlos y mirarlos quedará
investido por esta luz, de modo que la voluntad humana eclipsada sentirá gusto y amor en mirar
la luz, y se sentirá afortunada de que la acción de la luz tome lugar en vez de la suya, y perderá
el amor, el gusto de las demás cosas. Por eso estoy diciendo tanto sobre mi Voluntad, para
formar la luz fuerte, porque por cuanto más fuerte es, tanto más es el eclipse que forma para
tener ocupada a la voluntad humana. Mira el cielo, es imagen de esto, si tú lo ves de noche, lo
ves tachonado de estrellas, pero si lo ves de día, las estrellas no existen más para el ojo humano,
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