pero en el cielo continúan en su lugar como están en la noche; ¿quién ha tenido esta fuerza de
hacer desaparecer las estrellas mientras están en el pleno día? El sol con la fuerza de su luz
las ha eclipsado, pero no las ha destruido, tan es verdad, que en cuanto el sol empieza su ocaso,
así vuelven a hacerse ver en la bóveda del cielo, parece que tienen miedo de la luz y se
esconden para dar el campo a la acción de la luz del sol, porque saben en su mudo lenguaje
que el sol contiene más efectos de bienes para la tierra, y es justo que le den todo el campo a
la acción grande del sol, y que ellas como homenaje a él se hagan eclipsar por su luz, pero
cuando termina el eclipse se dejan ver que están en su lugar. Así será entre el sol de los
conocimientos del Fiat Supremo y entre las voluntades humanas que se harán iluminar por estos
rayos de luz de mis conocimientos, éstos llevarán el eclipse a las voluntades humanas, las
cuales viendo el gran bien de la acción de su luz, tendrán vergüenza, temor de obrar con la
voluntad humana y darán libre campo a la acción de la luz del Querer Divino, por eso por cuanto
más rezas y sufres en Él, tantos más conocimientos atraes para manifestarte, y más intensa se
forma la luz para poder formar el dulce eclipse a la voluntad humana, así podré establecer el
reino del Fiat Supremo”.
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20-11
Octubre 15, 1926
En el Cielo se tendrá tanta felicidad por cuanta
Voluntad Divina contuvo el alma en la tierra.
(1) Continuando mi acostumbrado giro en la Voluntad Suprema decía entre mí: “Mi Jesús, tu
Voluntad abraza y encierra todo, y yo a nombre de la primera criatura salida de tus manos
creadoras, hasta la última que será creada, intento reparar todas las oposiciones de las
voluntades humanas hechas a la tuya, y de tomar en mí todos los actos de tu adorable Voluntad
que las criaturas han rechazado, para corresponderlos todos en amor, en adoración, de modo
que no haya acto tuyo al que no corresponda un acto mío, para que encontrando en cada acto
tuyo mi pequeño acto como bilocado en el tuyo, Tú quedes satisfecho y vengas a reinar como
en triunfo sobre la tierra. ¿No es tal vez sobre los actos humanos que tu Fiat Eterno quiere
encontrar el apoyo donde dominar? Por eso te ofrezco en cada acto tuyo, el mío como terreno
para hacerte extender tu Reino”. Ahora, mientras esto pensaba y decía, mi siempre amable
Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Pequeña hija de mi Querer, es justo, es necesario, es de derecho de ambas partes, tanto
tuya como de mi Voluntad, que quien es hija suya siga la multiplicidad de los actos de mi Querer,
y Él los reciba en los suyos. Un padre sería infeliz si no sintiera a su lado a su hijo para ser
seguido en sus actos por él, ni el hijo se sentiría amado por el padre si el padre haciéndolo a un
lado no se hiciera seguir por su hijo. Por eso, hija de mi Voluntad y recién nacida en Ella significa
precisamente esto: ‘Seguir como hija fiel todos sus actos’. Porque tú debes saber que mi
Voluntad salió en campo de acción en la Creación en los actos humanos de la criatura, pero
para obrar quiere el acto de la criatura en el suyo para desarrollar su obrar y poder decir: ‘Mi
Reino está en medio de mis hijos y propiamente en lo íntimo de sus actos’. Porque la criatura
por cuanto toma de mi Voluntad, Yo extiendo mi Reino en ella, y ella extiende su reino en mi
Voluntad, pero según me hace dominar en sus actos así ensancha sus confines en mi Reino, y
Yo doy y ella toma más alegría, más felicidad, más bienes y más gloria, porque está establecido
que en la Patria Celestial, tanto de gloria, bienaventuranzas, de felicidad, recibirán por cuanto
de mi Voluntad han contenido en sus almas en la tierra; su gloria será medida por la misma