Divina que rechazan y que destruyen en ellas, ¿y te parece poco el dolor, el martirio continuado
de mi Querer al sentirse arrancar como por un golpe de un fierro asesino tantos actos de Vida
que con tanta bondad quiere hacer surgir en las criaturas? Y en correspondencia de esta Vida
Divina truncada en ellas, hacen surgir la vida de las pasiones, del pecado, de las tinieblas, de
las debilidades. El no hacer mi Voluntad es Vida Divina que pierden las criaturas, y por eso Ella
reinante en ti, te hace sentir, con privarte de Mí, el dolor de tantas Vidas Divinas que le truncan
las criaturas, para repararse y rehacerse en ti todos estos actos de Vida que le hacen perder.
¿No sabes tú que para formar el Reino del Fiat Divino debe encontrar en ti tantos actos suyos
por cuantos ha perdido? Y por eso la alternativa de mi presencia y de mi ausencia, para darte
ocasión de hacerte formar tantos actos de sumisión a mi Voluntad, para hacer reentrar en ti
estos actos de Vida Divina que los demás han rechazado. Y además, ¿no te acuerdas que Yo
te pedí cuando te manifesté tu misión sobre el Fiat Eterno, el sacrificio de sufrir tantas muertes
por cuantas criaturas salían a la luz del día, por cuantos habían rechazado la Vida de mi
Voluntad? ¡Ah! hija mía, el no hacer mi Voluntad es Vida Divina que rechazan las criaturas, no
es como no practicar las virtudes, donde rechazan las gemas, las piedras preciosas, los
ornamentos, los vestidos, que no queriéndolos se pueden hacer a un lado; en cambio, rechazar
mi Querer es rechazar los medios para vivir, destruir la fuente de la vida, es el más grande mal
que puede existir, y por eso quien hace tanto mal no merece vivir, más bien merece morir a
todos los bienes. ¿No quieres tú entonces rehacer a mi Voluntad de todas estas Vidas que le
han truncado las criaturas? Y para hacer esto no es suficiente sufrir una pena, sino una falta de
Vida Divina, cual es mi privación. Mi Voluntad para formar su Reino en ti, quiere encontrar en ti
todas las satisfacciones que las criaturas no le han dado, todas sus Vidas que debía hacer surgir
en ellas, de otra manera sería un reino sin fundamento, sin darle los derechos de justicia y sin
las debidas reparaciones. Pero debes saber que tu Jesús no te dejará por mucho tiempo, porque
lo sé también Yo, que no puedes vivir bajo la presión de un martirio tan duro”.
(3) Además de esto me sentía afligida porque habiendo venido el reverendo padre que debe
ocuparse de la publicación de los escritos sobre la Santísima Voluntad de Dios, quiso que le
entregara todos los escritos sin dejarme ni siquiera aquellos de los que él ya tenía las copias.
Entonces el pensamiento de que las cosas más íntimas entre Jesús y yo estaban fuera, y el no
poder ni siquiera volver a ver lo que Jesús me había dicho sobre su Santo Querer, me
atormentaba. Y Jesús regresando me ha dicho:
(4) “Hija mía, ¿por qué te afliges tanto? Tú debes saber que lo que te he hecho escribir en el
papel, lo he escrito antes Yo mismo en el fondo de tu alma y después te lo he hecho pasar al
papel, es más, hay más cosas escritas en ti que en el papel, por eso cuando tú sientas la
necesidad de volver a ver lo que se refiere a las verdades del Fiat Supremo, basta que des una
mirada a tu interior y en seguida verás nuevamente lo que quieres, y para que estés segura de
lo que te digo, mira ahora en tu alma y verás todo en orden lo que te he manifestado”.
(5) Mientras esto decía yo he mirado en mi interior y de una sola mirada veía todo, veía
también lo que Jesús me había dicho y yo había omitido escribir, por tanto he dado gracias a mi
amado Bien y me he resignado, ofreciéndole todo mi duro sacrificio a Él, y pidiéndole que en
compensación me diera la gracia de que su Voluntad sea conocida, amada y glorificada”.
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