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Octubre 9, 1926
El reino de la Voluntad de Dios será una nueva creación.
Gusto de Jesús al oír hablar de su Voluntad.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en el Querer Supremo y mi dulce Jesús me
hacía ver un globo de luz en mi interior, y conforme repetía mis actos en el Fiat Divino se hacía
más grande y los rayos que de él salían se hacían más largos, y mi siempre amado Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, por cuanto más frecuentemente gires en mi Voluntad para repetir tus actos, tanto
más grande se hace la circunferencia del globo de luz, y por cuanta más fuerza de luz posee,
tanto más se pueden extender sus rayos que deben iluminar el Reino del Fiat Eterno. Tus actos
fundidos, perdidos en mi Querer, formarán el sol especial que debe iluminar un Reino tan santo,
este sol poseerá la fuerza creadora y conforme extienda sus rayos, así quedará la marca de su
santidad, de la bondad, de la luz, de la belleza y de la semejanza Divina. Quien se haga iluminar
por su luz sentirá la fuerza de una nueva creación continua de alegría, de contentos y de bienes
sin fin. Por eso el Reino de mi Voluntad, dominando Ella todos los actos de aquellos que vivirán
en Ella, será continua creación, así que la criatura estará bajo un acto nuevo continuado de este
Supremo Querer, que la tendrá tan absorbida, que le hará faltar el campo de acción al propio
yo. Por eso amo tanto que el Reino de mi Voluntad sea conocido, por el gran bien que recibirán
las criaturas y por el libre campo de acción que Ella tendrá, porque ahora el Supremo Querer
está obstaculizado por el propio yo, en cambio cuando sea conocido, sus rayos vivificantes,
penetrantes y plenos de viva luz, eclipsarán la voluntad humana, ésta quedará deslumbrada por
su luz refulgente y viendo el gran bien que le vendrá, dará libertad de acción a mi Voluntad
dándole el total dominio. Así que para mi Voluntad, en este su Reino, empezará una nueva era,
una creación continua, pondrá fuera todo lo que había establecido dar a las criaturas si hubieran
hecho siempre su Voluntad, y que por tantos siglos ha debido tener en Sí como en depósito,
para después sacarlos para bien de los hijos de su Reino”.
(3) Después de esto he seguido rezando, pero mientras rezaba veía que mi sumo Bien Jesús,
de prisa salía del fondo de mi interior, empujando un bulto de luz que estaba encima de Él, que
lo tenía como eclipsado bajo de ella dentro de mí y me impedía el verlo, por eso Él empujándolo
de prisa ha salido y yo le he dicho: “Jesús mío, ¿qué cosa es esta prisa que tienes? ¿Es tal
vez alguna cosa que te interesa mucho?”
(4) Y Jesús: “Cierto, cierto hija que es la cosa que más me interesa, mira, he escuchado hasta
dentro de ti al padre que se llevó nuestros escritos que hablaba de mi Voluntad a los que lo
rodeaban, con tanto amor que me sentí herir hasta en el corazón, y por eso he querido salir
fuera de ti para escucharlo, son mis mismas palabras que he dicho sobre mi Voluntad que me
resuenan al oído, escucho mi eco y por eso quiero tomarme todo el gusto de escucharlo, y quiero
que también tú lo tomes por compensación de los sacrificios que has hecho”.
(5) Mientras estaba en esto, yo veía que un rayo de luz salía de Jesús, que se alargaba tanto,
que llegaba hasta donde se encontraba el reverendo padre, que invistiéndolo lo hacía hablar y
Jesús se consolaba al oír hablar sobre su adorable Voluntad.
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