escapar, para vincular el bien que quiere dar a todas las criaturas. Los actos hechos en mi
Voluntad, para suplir a todos, forman dobles cadenas, pero cadenas de luz que son las más
fuertes, las más largas, no sujetas a romperse, ninguno puede tener la habilidad de romper una
cadena de luz, esa es más que rayo solar que ninguno puede romper, mucho menos impedirle
el paso a donde la largura y anchura del rayo quiere llegar, y estas cadenas de luz obligan a
Dios a dar bienes universales y a la criatura a recibirlos”.
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20-4
Septiembre 26, 1926
La sola palabra Voluntad de Dios contiene un prodigio
eterno. Cómo todo se convierte en amor y oración.
(1) Me sentía toda inmersa en el Querer Supremo, y mi pobre mente pensaba en tantos
admirables efectos que Él produce, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la sola palabra Voluntad de Dios contiene un portento eterno que no hay quién
lo pueda igualar; es una palabra que abraza todo, Cielo y tierra. Este Fiat contiene la fuente
creadora y no hay cosa de bien que no pueda hacer salir. Así que quien posee mi Voluntad, en
virtud de Ella adquiere con derecho todos los bienes que este Fiat posee, por eso adquiere el
derecho a la semejanza de su Creador, adquiere el derecho a la santidad divina, a su bondad,
a su amor; con derecho cielo y tierra son suyos, porque todos tuvieron existencia de este Fiat,
con razón sus derechos se extienden sobre todo. Así que el más grande don, la gracia más
grande que puedo dar a la criatura, es darle mi Voluntad, porque con Ella vienen junto todos los
bienes posibles e imaginables, y con derecho, porque todo pertenece a Ella”.
(3) Después mi dulce Jesús se hacía ver que salía de dentro de mi interior y me miraba, pero
fijaba tanto sus miradas en mí, como si quisiera pintarse, imprimirse dentro de mi pobre alma, y
yo al ver esto le he dicho: “Amor mío, Jesús, ten piedad de mí, ¿no ves cómo soy fea? Tu
privación en estos días me ha vuelto más fea aún, siento que no soy buena para hacer nada,
los mismos giros en tu Querer me resultan dificultosos. ¡Oh! cómo me siento mal, tu privación
es para mí como fuego que consume, que quemándome todo me quita la vida para obrar el bien,
me deja sólo tu Voluntad adorable que atándome toda a Ella, no me deja querer otra cosa que
tu Fiat, ni ver, ni tocar otra cosa que tu Santísima Voluntad”. Y Jesús tomando de nuevo la
palabra ha agregado:
(4) “Hija mía, donde está mi Voluntad todo es santidad, todo es amor, todo es oración. Así
que estando en ti su fuente, tus pensamientos, tus miradas, tus palabras, tu latido y aun tus
movimientos, todos son amor y oraciones. No es la forma de las palabras lo que forma la
oración, no, es mi Voluntad obrante, que dominando todo tu ser forma de tus pensamientos,
palabras, miradas, latidos y movimientos, tantas fuentecitas que surgen de la Voluntad Suprema
y elevándose hasta el Cielo, en su mudo lenguaje, quién reza, quién ama, quién adora, quién
bendice, en suma, Ella le hace hacer lo que es santo, lo que pertenece al Ser Divino. Por eso
el alma que posee como vida el Querer Supremo es el verdadero cielo, que aunque fuera mudo
narra la gloria de Dios y se presenta como obra de sus manos creadoras. ¡Cómo es bello ver al
alma donde reina mi Querer! Conforme ella piensa, mira, habla, late, respira, se mueve, así
forma las estrellas para adornar su cielo, para narrar más la gloria de Aquel que la ha creado.
Mi Voluntad abraza como de un solo golpe todo y nada deja escapar al alma de todo lo que es
bueno y santo”.
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