infinitos conocimientos y bienes inmensos, por lo tanto no tenía una gran cantidad de palabras
que decir, porque todo lo que enseñé era de naturaleza limitada, y con pocas palabras se hacía
conocer. En cambio para hacer conocer mi Voluntad, se necesita mucho hija mía, su historia
es larguísima, encierra una eternidad sin principio y sin fin, por eso por cuanto digo tengo
siempre qué decir, y por eso estoy diciendo, ¡oh! cuánto de más, pues siendo más importante
que todo contiene más conocimientos, más luz, más grandeza, más prodigios, por eso son
necesarias más palabras. Mucho más, que por cuanto más hago conocer, tanto más ensancho
los confines de mi Reino para darlo a los hijos que lo poseerán. Por eso cada cosa que
manifiesto de mi Voluntad es una nueva creación que hago en mi Reino, para hacerla gozar y
poseer por aquellos que tendrán el bien de conocerlo. Por esto se requiere de parte tuya gran
atención en manifestarlas”.
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20-2
Septiembre 20, 1926
Quien no hace la Voluntad de Dios es como una constelación
celestial que sale de su puesto, es como un miembro dislocado.
Ella es día para quien la hace y noche para quien no la hace.
(1) Habiendo terminado de escribir el libro anterior y debiendo comenzar otro, sentía el peso
de escribir, y casi amargada he suspirado, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior se hacía
ver que movía la cabeza, y suspirando me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué hay, qué hay, cómo, no quieres escribir?”
(3) Y yo, casi temblando al verlo suspirar por causa mía he dicho: “Amor mío, quiero lo que
quieres Tú, es verdad que siento el sacrificio de escribir, pero por amor tuyo haré todo”. Y Jesús
ha agregado:
(4) “Hija mía, tú no has comprendido bien qué significa vivir en mi Voluntad, mientras tú
suspirabas, la Creación y todos, y hasta también Yo he suspirado junto contigo, porque para
quien vive en Ella, una es la vida, uno el acto, uno el movimiento, uno el eco, no se puede hacer
menos que hacer la misma cosa, porque Dios es el movimiento primero, y todas las cosas
creadas habiendo salido de un movimiento lleno de vida, no hay cosa que no posea su
movimiento, y todos giran alrededor del movimiento primero de su Creador, entonces la Creación
toda está en mi Voluntad y su giro es incesante, rápido, ordenado, y quien vive en Ella tiene su
puesto de orden en medio de ellas, y gira con rapidez junto con todas las cosas creadas sin
cesar jamás. Hija mía, ese suspiro tuyo de pesar, en todas ha formado su eco, ¿y sabes qué
cosa han sentido? Como si una constelación quisiera salir de su puesto, del orden, del rápido
giro en torno a su Creador; y al ver esta constelación celestial como salir de en medio de ellas,
todas han quedado sacudidas y como obstaculizadas en su giro, pero rápidamente recobradas
por tu pronta adhesión han continuado con orden su rápido giro, alabando a su Creador que las
tiene unidas a Sí para hacerlas girar en torno a Él. ¿Qué dirías tú si vieras salir una estrella de
en medio de las demás y descender a lo bajo? ¿No dirías: Ha salido de su puesto, no hace
más vida común con las demás, es una estrella perdida? Tal es quien viviendo en mi Voluntad
quisiera hacer la suya, se aparta de su puesto, desciende de la altura de los Cielos, pierde la
unión con la familia celestial, se separa de mi Voluntad, se separa de la luz, de la fuerza, de la
santidad, de la semejanza divina, se separa del orden, de la armonía y pierde la rapidez del giro
en torno a su Creador. Por eso sé atenta, porque en el Reino de mi Querer no hay pesares,
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