miserias, debilidades y pasiones, y como ha perdido su principio, su puesto, se ha quedado sin
orden, desarmonizado con todos y no goza paz ni siquiera en sí mismo. Así que se puede decir
que es el único ser errante en toda la Creación, que por derecho nada le toca, porque Nosotros
todo damos a quien vive en nuestra Voluntad porque está en nuestra casa, es una de nuestra
familia; las relaciones, los vínculos de filiación que posee con el vivir en Ella le dan el derecho a
todos nuestros bienes; en cambio quien no vive de la Vida de Ella, ha roto como de un solo
golpe todos los vínculos, todas las relaciones, por eso es tenida por Nosotros como cosa que
no nos pertenece. ¡Oh! si todos supieran qué significa romper con nuestra Voluntad y en qué
abismo se precipitan, todos temblarían de espanto y harían competencia para regresar al Reino
del Fiat Eterno para volver a tomar su lugar asignado por Dios.
(4) Ahora hija mía, con querer dar de nuevo mi eterna bondad este mi Reino del Fiat Supremo,
después de habérmelo rechazado tan ingratamente, ¿no te parece que sea el don más grande
que Yo pueda hacer a las generaciones humanas? Pero para darlo debo formarlo, constituirlo,
hacer conocer de mi Voluntad lo que hasta ahora no se conoce, y tales conocimientos sobre de
Ella, que venzan a aquellos que los conocerán, para que amen, aprecien y deseen venir a vivir
en Él. Los conocimientos serán las cadenas, pero ellos mismos, voluntariamente, no forzados,
se harán atar; los conocimientos serán las armas, las flechas conquistadoras que conquistarán
los nuevos hijos del Fiat Supremo. ¿Pero sabes tú qué cosa poseen estos conocimientos?
Poseen la cualidad de cambiar la naturaleza en virtud, en bien, en Voluntad mía, de modo que
los poseerán como propiedad suya”.
(5) Entonces yo al oír esto he dicho: “Amor mío, Jesús, si tanta virtud tienen estos
conocimientos sobre tu adorable Voluntad, ¿por qué no los manifestaste a Adán, a fin de que
haciéndolos conocer a sus descendientes, hubieran amado, apreciado de más un bien tan
grande, y habría dispuesto los ánimos para cuando Tú, Divino Reparador, decretaras darnos
este gran don del Reino del Fiat Supremo?” Y Jesús retomando la palabra ha agregado:
(6) “Hija mía, Adán mientras estuvo en el Edén Terrenal y vivió en el Reino del Supremo
Querer, conoció todos los conocimientos, por cuanto a criatura es posible, de lo que pertenecía
al Reino que poseía, pero en cuanto salió de él su inteligencia se oscureció, perdió la luz de su
Reino, y no encontraba las palabras adecuadas para manifestar los conocimientos que había
adquirido sobre la Suprema Voluntad, porque faltaba en él el mismo Querer Divino que le
proporcionara las palabras necesarias para manifestar a los demás lo que él había conocido.
Esto por parte suya, y mucho más que cada vez que recordaba su sustracción de mi Voluntad,
el sumo bien que había perdido, sentía tal intensidad de dolor de volverlo taciturno, porque
estaba sumergido en el dolor de la pérdida de un Reino tan grande y por los males irreparables
causados por eso, y porque por cuanto Adán pudiese hacer, no le era dado reparar, sino que se
necesitaba aquel Dios mismo que había ofendido para poner remedio. Por parte de su Creador
no tenía ninguna orden, y por eso no le daba capacidad suficiente para manifestarlo, porque,
¿en qué aprovecharía manifestar un conocimiento cuando no debía darles el bien que contenía?
Yo sólo hago conocer un bien cuando lo quiero dar. Pero a pesar de que Adán no habló
ampliamente sobre el Reino de mi Voluntad, enseñó muchas cosas importantes sobre lo que le
pertenecía, tan es verdad, que en los primeros tiempos de la historia del mundo, hasta Noé, las
generaciones no tuvieron necesidad de leyes, ni hubo idolatrías (no diversidad de lenguas), sino
que todos reconocían un solo Dios (un solo lenguaje), porque tenían un alto concepto de mi
Voluntad. En cambio, por cuanto más se alejaron de Ella surgieron las idolatrías y empeoraron
en males, y por eso Dios vio la necesidad de dar sus leyes como preservativo a las humanas
generaciones. Y por esto, quien hace mi Voluntad no tiene necesidad de leyes, porque Ella es
vida, es ley, y es todo para el hombre. La importancia del Reino del Fiat Supremo es grandísima,
y Yo lo amo tanto, que estoy haciendo más que nueva Creación y Redención, porque en la
Creación apenas seis veces fue pronunciado mi Fiat Omnipotente para disponerla y sacarla toda
ordenada; en la Redención hablé, pero como no hablé del Reino de mi Querer que contiene