sobre mi Voluntad, para hacerle comprender toda la fuerza de las verdades y del gran bien que
hay en ellas; y él gira en torno a mi Voluntad, y en virtud de la luz que siente, te da esta
obediencia. Por eso sé atenta y Yo te ayudaré y te facilitaré lo que a ti te parece difícil. Tú
debes saber que mi corazón está dilatado, sufre y suspira porque quiero hacer conocer el reino
del Fiat Supremo, los grandes bienes que hay en Él, y el gran bien que recibirán aquellos que lo
poseerán. Es propiamente en mi corazón que lo tengo y me lo siento explotar, porque quiero
ponerlo fuera. ¿No quieres darme tú ese alivio a fin de que mi corazón, poniéndolo fuera se
alivie y no tenga que sufrir más, ni suspirar con suspiros dolientes? Y esto lo harás haciendo
conocer lo que te manifiesto acerca de mi Voluntad, porque cuando haces esto me das el campo
para abrir los caminos para preparar el lugar donde debo poner el Reino de mi Voluntad; y si tú
no manifiestas lo que te digo, me cierras estos caminos y mi corazón se inflama de más. Por
eso déjame hacer, y tú sígueme y no pienses en ello”.
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19-58
Septiembre 12, 1926
El vínculo del alma con la Voluntad Divina es vínculo eterno. La Humanidad
de Nuestro Señor posee el Reino de la Divina Voluntad, tanto, que toda su
Vida dependía de Ella. Formar el Reino de la Divina Voluntad en el alma es transmitir en
ella lo que posee la Humanidad de Jesús.
(1) Mientras parece que mi siempre amable Jesús regresa y yo creo que no lo perderé más,
en lo más bello huye como relámpago y yo permanezco privada de Aquél que forma la vida de
mi pobre existencia, con el duro clavo del delirio de que regrese Aquél que hace surgir el sol en
mi pobre alma. Pero mientras deliraba por su regreso y temía que me hubiese dejado, de
improviso ha regresado y me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿no quieres persuadirte de que no puedo dejarte? Si tu unión Conmigo
estuviese vinculada, formada, sellada sobre otra base que no fuera mi Voluntad, podrías temer,
pero como está vinculada, escriturada, firmada sobre la base eterna de mi Querer, lo eterno no
está sujeto a mutaciones, mas bien todo tu ser, tus deseos, tus afectos, aun tus más íntimas
fibras, están ligadas con vínculos eternos y mi Querer corre en ellos para constituirse como vida
y formarlos con la sustancia divina y eterna que Él posee. ¿Se puede separar la eternidad?
¿Se puede algún día cambiar un Dios? ¿Se podrá separar el Ser Supremo de su Voluntad?
Todo esto es inseparable, indivisible. Así todo lo que mi Voluntad une entra en el orden eterno
y se vuelve inseparable de Mí, por lo tanto ¿cómo puedo dejarte? Si esto no fuera así, todo lo
que mi Voluntad ha hecho en ti, su trabajo, su fundamento, sus mismas manifestaciones habrían
sido un juego, una cosa superficial, un modo de decir, no una realidad. Por eso quita estos
temores de que Yo te pudiera dejar, porque no son cosas que produzca y pertenezcan a mi
Voluntad, Ella es firmeza y vínculo indisoluble. Resulta inconveniente a quien posee por vida mi
Querer, que se ocupe de otra cosa, mientras que deberías estar totalmente ocupada en cómo
ensanchar los confines de su Reino, a fin de que triunfe, se forme en ti y así podrías transmitirlo
a las pobres generaciones que se debaten y se forman la corriente de la vorágine donde
quedarán precipitadas; pero también los castigos son necesarios, esto servirá para preparar el
terreno para hacer que el Reino del Fiat Supremo pueda formarse en medio a la familia humana;
por eso muchas vidas que servirán de obstáculo al triunfo de mi Reino, desaparecerán de la faz
de la tierra, así que muchos castigos de destrucción sucederán, otros los formarán las mismas
criaturas para destruirse una a la otra; pero esto no debe preocuparte, más bien reza para que
todo suceda para el triunfo del Reino del Fiat Supremo”.
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