(2) “Hija mía, todo lo que te he dicho acerca de mi Voluntad han sido dones que te he hecho.
El conocimiento no basta si no se posee el bien que contiene el mismo conocimiento, si esto no
fuese así te volvería infeliz, porque conocer un bien y no poseerlo es siempre un dolor. Mucho
más que Yo no sé hacer las cosas a la mitad, sino completas, por eso primero dispongo al alma,
ensancho su capacidad y después dono el conocimiento junto con el bien que contiene, y como
los conocimientos sobre mi Voluntad son divinos, he aquí por qué la naturaleza queda dotada
con la semejanza de la Naturaleza Divina, y entonces, siendo más que hija no espera la orden,
sino que se siente honrada de hacer, sin habérselo dicho, lo que quiere el Padre. Las leyes, las
ordenes, son para los siervos, para los esclavos, para los rebeldes, pero en el reino del Fiat
Supremo no habrá siervos, ni esclavos, ni rebeldes, sino que será una misma la Voluntad de
Dios y de la criatura, y por eso una será la Vida. Y es también esta la razón por la que tanto y
tantas cosas estoy diciendo acerca de mi Voluntad, para abundar en los dones, no sólo para ti,
sino para quien quiera venir a vivir en mi Reino, a fin de que nada le falte, de nada tenga
necesidad, sino que posea en sí mismo la fuente de los bienes. No obraría como el Dios que
soy, grande, potente, rico, magnánimo, si debiendo constituir el Reino de mi Voluntad no dotase
a aquellos que deben vivir en Él con las prerrogativas y cualidades que posee mi misma
Voluntad. Es más, tú debes saber que como todas las cosas han salido de aquel acto único de
Dios, así todo debe regresar en aquel acto único que no tiene sucesión de actos, y sólo puede
regresar en este acto único, quien deja todo para vivir sólo de mi Voluntad, porque el alma
viviendo en Ella, todo lo que hace se convierte en luz, y naturalmente sus actos quedan
incorporados y ensimismados en la luz eterna del Sol de mi Voluntad, y por eso, como
consecuencia, se vuelven un acto solo con el único acto de Ella. En cambio, en quien obra fuera
de Ella, se ve la materia que contiene la obra, no luz, y por eso no pueden incorporarse con la
luz del acto único de Dios, por lo tanto pronto se verá que no es cosa nuestra, que no nos
pertenece, por eso, todo lo que no sea hecho en virtud del Fiat Divino no será reconocido por
Dios. Supón que tú quisieras unir luz y tinieblas, cobre y oro, piedras y tierra, ¿no se distinguiría
con claridad la luz de las tinieblas, el cobre del oro, las piedras de la tierra? Y esto a causa de
que son materias distintas una de la otra, pero si unieras juntas luz a luz, tinieblas a tinieblas,
oro a oro, no sabrías distinguir ni separar la luz de antes de la luz de después, las tinieblas de
antes a las de después, la masa de oro de antes a la de después, así es de mi Voluntad, lo que
Ella misma hace en la criatura es luz, por lo tanto no es maravilla que quede incorporada al acto
único de su Eterna luz. Por eso, gracia más grande no podría hacer en estos tiempos tan
borrascosos y de carrera vertiginosa en el mal, que hacer conocer que quiero dar el gran don
del Reino del Fiat Supremo, y como confirmación de esto lo estoy preparando en ti con tantos
conocimientos y dones, a fin de que nada falte al triunfo de mi Voluntad. Por eso está atenta al
depósito de este Reino que hago en ti”.
(3) Después de esto estaba pensativa porque me había sido impuesto por la santa obediencia
el no dejar de escribir ni siquiera una palabra que mi dulce Jesús me pudiese decir, mientras
que yo soy muy fácil para omitir algunas cosas, porque estoy convencida de que ciertas cosas
íntimas, ciertos desahogos que Jesús hace a mi pequeña alma, no es necesario ponerlos sobre
el papel, sino que deben quedar en el secreto del corazón. Entonces rogaba que me diese la
gracia de no faltar a la obediencia, y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, si quien te guía y te dirige te da esta obediencia, significa que ha entendido que
soy Yo quien te habla y el valor que contiene aun una sola palabra mía. Mi palabra es luz y está
llena de vida, por lo tanto quien posee la vida la puede dar, mucho más que mi palabra contiene
la fuerza creadora, por eso una sola palabra mía puede crear innumerables vidas de gracia,
vidas de amor, vidas de luz, Vida de mi Voluntad en las almas. Tú misma no podrás comprender
el largo camino que puede hacer una sola palabra mía, quien tiene oído la escuchará, quien
tiene corazón quedará herido por ella. Por eso quien te guía tiene razón en darte esta
obediencia. ¡Ah, tú no sabes cómo lo asisto y estoy en torno a él mientras lee mis y tus escritos
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