imagen, hemos llegado a un punto donde eran tantas las ofensas que le hacían, que no pudiendo
más ha cambiado el aspecto de bondad y tomaba aspecto de justicia y amenazaba con castigos;
terremotos, agua y fuego eran puestos contra los pueblos para destruir hombres y ciudades. Yo
le he rogado que perdonase a los pueblos, y Jesús regresándome a mi cama me ha dado parte
de sus penas.
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19-56
Septiembre 7, 1926
Cómo Dios tiene su trono, su morada, su puesto estable y fijo. La
Voluntad Divina es sol, la voluntad humana es una chispa formada
por la punta de los rayos del Querer Supremo.
(1) Estaba por reemprender mi vuelo en el Querer Supremo para hacer mi acostumbrada visita
en el Reino de la Voluntad Divina, extenderme en sus confines para hacer resonar mi te amo,
mi adoración, mi gracias por cada cosa creada. Ahora, mientras estaba por hacer esto pensaba
entre mí: “Si Dios está en todas partes, ¿en qué aprovecha hacer mi vuelo en el Querer Divino
para ponerme hasta en la altura de los Cielos, delante a la Majestad Suprema, llevando como
en mi pequeño regazo todas las voluntades humanas de las generaciones, para hacer por cada
una de las voluntades rebeldes mi acto de sujeción, de amor y de abandono, a fin de que venza
a la Voluntad Divina para hacerla venir a reinar sobre la tierra, dominante y triunfante en medio
a las criaturas? Por lo tanto, si está por todas partes, puedo hacerlo también desde aquí”.
Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira el sol, su luz desciende y llena toda la tierra, pero el sol está siempre arriba,
bajo la esfera del cielo, con toda majestad en su esfera, señoreando y dominando todo y a todos
con su luz, pero aunque el sol no desciende a lo bajo, da los mismos efectos, comunica los
mismos bienes por medio de sus rayos, como si descendiera él mismo de la altura de su esfera.
Si el sol descendiera de su altura, la tierra siendo mucho más pequeña y las criaturas incapaces
de resistir una luz tan grande, descendiendo quemaría y eclipsaría todo con su luz y con su
calor, pero como todas las cosas creadas por Mí contienen la semejanza de las entrañas de
misericordia de su Creador, por eso el sol se está en lo alto emanando sus rayos llenos de
bondad, de amor y de bienes a la pequeña tierra. Ahora, si esto hace el sol, imagen de la
verdadera luz del Sol Divino, mucho más Dios, verdadero Sol de luz, de justicia y de amor, mi
Majestad no se mueve de la altura de su trono, sino que está siempre firme y estable en su
puesto, en su morada celestial, y más que sol emana sus interminables rayos, los cuales llevan
sus efectos, sus bienes y comunican su misma Vida, como si descendiese a quien quiera
recibirla. Por lo tanto, lo que no hace descendiendo en persona lo hace con la emanación de
sus interminables rayos, bilocándose en ellos para dar su Vida, sus bienes a las humanas
generaciones. Ahora hija mía, por tu condición de criatura, por tu oficio de la misión del Fiat
Supremo, te corresponde a ti subir sobre aquellos mismos rayos que emana la Majestad
Suprema, para ponerte delante de Ella para cumplir tu oficio en el seno del Sol Eterno,
arrojándote al principio de donde saliste, para tomar por cuanto a criatura es posible, la plenitud
de mi Voluntad, para conocerla y manifestarla a los demás.
(3) Ahora, tú debes saber cuáles son los vínculos de identificación entre Voluntad Divina y
humana, y por eso amo tanto y quiero, con derecho de creación, de paternidad, de amor y de
justicia, que la voluntad humana ceda el puesto a la mía, y arrojándose como un pequeño niño
en sus brazos se haga sostener por Ella, nutrir y dominar. El Ente Supremo al crear al hombre
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