derivan innumerables efectos que hacen salir bienes sin número a las generaciones humanas,
mientras que aparentemente no se ve otra cosa que luz brillante y blanca, así el Sol Eterno de
mi Querer, mientras es sólo la luz de mi Voluntad, dentro de Ella están encerrados, como tantos
colores, todas las similitudes divinas que contienen efectos infinitos y hace brotar fuentes de
amor, de bondad, de misericordia, de potencia, de ciencia, en suma todas las cualidades divinas.
Por eso lo obrado en mi Voluntad contiene tal potencia y armonía, que puede dar el reposo a tu
amado Jesús”.
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19-49
Agosto 22, 1926
Los actos hechos en el Querer Supremo toman la imagen de las
cualidades divinas. Qué significa ser cabeza de una misión.
(1) Me siento como inmersa en el Querer Eterno de mi adorable Jesús, y cuanto más me es
posible hago mi giro por toda la Creación, para hacer compañía a todos los actos que la Divina
Voluntad obra en ella, pero mientras esto hacía, mi sumo y único bien se hacía ver en mi interior,
que mirándome toda numeraba uno por uno todos mis actos, y se los ponía en torno a Sí para
gozárselos, y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, estoy haciendo la numeración de todos tus actos para ver si llegan al número
establecido por Mí, y como mi Voluntad encierra todas las cualidades divinas, cada acto tuyo
hecho en Ella toma la imagen de una cualidad suprema; míralos cómo son bellos: Quién posee
la imagen de mi sabiduría, quién la imagen de la bondad, quién el amor, quién la fortaleza, quién
la belleza, quién la misericordia, quién la inmutabilidad, quién el orden, en suma, todas mis
cualidades supremas. Cada uno de tus actos toma una imagen distinta, pero se asemejan entre
ellos, se armonizan, se dan la mano y forman un acto solo. Cómo es bello lo obrado por la
criatura en mi Voluntad, no hace otra cosa que producir imágenes divinas, y Yo me deleito de
circundarme de estas mis imágenes para gozar en la criatura los frutos de mis cualidades, y le
doy virtud de reproducir otras imágenes mías divinas, pues quiero ver copiado, sellado el Ser
Supremo, y por eso tengo tanto interés de que la criatura haga mi Voluntad y viva en Ella, para
repetir mis obras”.
(3) Después de esto estaba pensando entre mí: “Cómo es dura la privación de mi dulce Jesús,
se siente la verdadera muerte del alma, y sucede como al cuerpo cuando parte el alma, que
mientras posee los mismos miembros, estos están vacíos de la vida, están inertes, sin
movimiento y no tienen más valor; así me parece mi pequeña alma sin Jesús, posee las mismas
facultades, pero vacías de vida, sin Jesús termina la vida, el movimiento, el calor, por eso la
pena es desgarradora, indescriptible, y no se puede comparar a ninguna otra pena. ¡Ah! la
Mamá Celestial no sufrió esta pena porque su santidad la volvía inseparable de Jesús, y por eso
no quedó jamás privada de Él”. Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en
mi interior diciéndome:
(4) “Hija mía, tú te equivocas, la privación de Mí no es separación, sino dolor, y tú tienes razón
al decir que es un dolor más que mortal, y este dolor tiene la virtud, no de separar, sino de unir
con ataduras más fuertes y más estables la unión inseparable Conmigo, y no sólo esto, sino que
cada vez que el alma queda como privada de Mí, sin culpa suya, Yo resurjo de nuevo para ella
a nueva vida de conocimiento, haciéndome comprender más de nuevo amor, amándola de más,
y doy nueva gracia para enriquecerla y embellecerla, y ella resurge a nueva Vida Divina, a nuevo
amor y a nueva belleza, porque es justo; sufriendo el alma penas mortales, viene substituida