inteligencia del padre, de modo de formar una corona de luz en torno a su cabeza, y mientras
esto hacía le ha dicho:
(2) “Hijo mío, el trabajo que te he dado es grande, por eso es necesario que te dé mucha luz
para hacerte comprender con claridad lo que he revelado, porque según la claridad con la cual
serán expuestos, así producirán sus efectos, aunque por sí mismas estas verdades son
clarísimas, porque lo que respecta a mi Voluntad es luz que desciende del Cielo, la cual no
confunde ni deslumbra la vista de la inteligencia, sino que tiene virtud de reforzar y clarificar la
inteligencia humana, para hacerse comprender y amar, y de poner en el fondo del alma el
principio de su origen, la verdadera finalidad por la cual fue creada, el orden entre Creador y
criatura, y cada palabra mía, manifestaciones, conocimientos sobre mi Supremo Querer, son
tantas pinceladas para hacer regresar al alma a la semejanza de su Creador. Todo lo que he
dicho sobre mi Voluntad no es otra cosa que preparar el camino, formar el ejército, reunir al
pueblo elegido, preparar el palacio real, disponer el terreno donde debe formarse el Reino de mi
Voluntad, y después regirlo y dominarlo. Por eso el trabajo que te confío es grande, Yo te guiaré,
estaré junto a ti para hacer que todo se haga según mi Voluntad”.
(3) Después de esto lo ha bendecido, y se ha venido a mi pequeña alma retomando su
palabra:
(4) “Hija mía, cuánto me interesa mi Voluntad, cómo amo, suspiro que sea conocida, es tanto
mi interés que estoy dispuesto a dar cualquier gracia a quien quiera ocuparse de hacerla
conocer. ¡Oh! cómo quisiera que se hiciese pronto, porque veo que todos mis derechos me
serán restituidos y el orden entre Dios y la criatura será restablecido; no daré más mis bienes
por mitad a las generaciones humanas, sino todos enteros, ni recibiré más de ellas cosas
incompletas, sino todas enteras. ¡Ah! hija mía, el poder y el querer dar y no encontrar a nadie a
quién dar, es siempre una pena y un peso sin esperanza de ser aligerado. Si tú supieras con
cuánto celo de amor estoy en torno al alma cuando la veo dispuesta a hacer sus actos en mi
Voluntad, antes de que comience el acto, en él hago correr la luz y la virtud de mi Voluntad, a
fin de que el acto tenga su principio sobre la virtud que contiene mi Voluntad; conforme la criatura
lo va formando, así la luz y la virtud divina lo inviste y desenvuelve, y conforme lo cumple, la luz
se sella sobre él y le da la forma de un acto divino, y ¡oh! cómo goza mi suprema bondad al ver
que la criatura posee este acto divino; a estos actos mi eterno amor no dice jamás basta, da y
da siempre, porque ante estos actos divinos formados por la criatura en mi Voluntad, mi amor
no sabe limitarse, porque siendo divinos debe recompensarlos con amor infinito y sin límites.
¿No ves tú misma con cuánto amor te guío, te acompaño y llego muchas veces a hacer junto
contigo lo que haces tú? Y esto para dar un valor divino a tus actos. Cómo soy feliz al ver que
en virtud de mi Voluntad tus actos son divinos, similares a los míos, no hay más distancia entre
tu pequeño amor y el mío, entre tu adoración y la mía, entre tus adoraciones y las mías, pues
todo, investido por la luz del Querer Eterno, pierde lo finito, las apariencias humanas, y adquieren
lo infinito y la sustancia divina, y transformando todo junto el obrar de Dios y del alma, forma de
ellos uno solo. Por eso sé atenta y tu vuelo en mi Voluntad sea continuo”.
(5) Después de esto mi siempre amable Jesús ha regresado y se hacía ver todo afligido,
sufriente y como inquieto por las grandes ofensas de las criaturas. Yo quería tranquilizarlo, darle
reposo, pero no lo lograba, entonces me ha venido el pensamiento de hacer mis acostumbrados
actos en el Fiat Supremo, y conforme esto hacía Jesús se tranquilizaba y tomaba reposo, y
después me ha dicho:
(6) “Hija mía, los actos en mi Voluntad son más que rayos solares, que queriéndolos mirar, la
vista queda eclipsada por la luz, de manera que no puede ni mirar ni distinguir más nada. Si la
luz del sol tiene tanta fuerza, mucho más los actos hechos en mi Voluntad; la luz de Ella tiene la
fuerza para eclipsar y apartar el mal de las criaturas, a fin de que no hagan cosas peores, e
impide con la fuerza de su luz que las ofensas lleguen hasta Mí. Y así como la luz del sol, que
contiene en sí la similitud del Sol Eterno del Fiat Supremo, contiene todos los colores, y de estos