dicho: “¡Jesús, como me dejas! Sin Ti yo no sé dónde me encuentro”. Y Él todo bondad me ha
dicho:
(2) “Hija mía, cómo, ¿no sabes dónde te encuentras? ¿No estás en mi Voluntad? La casa
de mi Voluntad es grande, si no estás en un piso estarás en algún otro, porque Ella contiene
cuatro planos: El primero es el bajo de la tierra, esto es: El mar, la tierra, las plantas, las flores,
los montes y todo el resto que existe en lo bajo del universo; Ella dondequiera domina y rige, su
puesto es siempre de Reina y todo lo tiene en su propio puño. El segundo plano es el sol, las
estrellas, las esferas celestes. El tercero es el cielo azul. El cuarto es mi patria y la de los
santos. En todos estos planos mi Voluntad es Reina, ocupa el primer puesto de honor, así que
en cualquiera de estos planos en que te encuentres, está segura de que siempre estarás en mi
Voluntad. Si giras en lo bajo del universo, la encontrarás que te espera en el mar, a fin de que
te unas con Ella para hacer lo que Ella hace, como desenvuelve su amor, su gloria, su potencia;
te espera sobre los montes, en lo bajo de los valles, en los prados floridos, te espera en todas
las cosas a fin de que le hagas compañía para hacer que nada omitas, es más, serás la
repetidora de sus actos. Cuando hayas girado por el primer plano pasa al segundo, y la
encontrarás que te espera con majestad en el sol, a fin de que su luz, su calor, te transformen,
te hagan perder tu ser y sepas amar y glorificar como sabe amar y glorificar una Voluntad Divina.
Por eso gira en nuestra casa, en las obras de tu Creador, porque dondequiera te espera a fin de
que tú aprendas sus modos, repitas lo que hace mi Voluntad en todas las cosas creadas, así
estarás segura de encontrarte siempre en el Supremo Querer, y no sólo esto, sino que te
encontrarás siempre junto Conmigo, y si bien no siempre me ves, tú debes saber que soy
inseparable de mi Voluntad y de mis obras, por eso estando Ella en Mi, Yo estaré contigo y tú
estarás Conmigo”.
(3) Dicho esto ha desaparecido como relámpago, y yo he quedado más en lo oscuro que
antes, continuando mis actos en el Supremo Querer, pero mientras esto hacía le rogaba que
regresara a su pequeña hija diciéndole: “Mi Jesús, te ruego en virtud de tu misma Voluntad, y
como Ella se encuentra esparcida en toda la Creación, llenándola toda, por eso tu misma
Voluntad te ruega en el sol que regreses a tu pequeña recién nacida, te ruega en cada estrella,
te ruega en el cielo azul que te des prisa a venir a quien no puede vivir sin Ti, te suplica en el
mar, en sus olas fragorosas, en su dulce murmullo, que pronto vengas a tu pequeña exiliada.
¿No escuchas amor mío mi voz en tu Voluntad que resuena en todas las cosas creadas, y toda
la Creación ruega, suplica, suspira, llora porque regreses a la pequeña de tu Voluntad? ¿Cómo
es que tantas voces no te conmueven? ¿Cómo es que tantos suspiros no te empujan, no te
hacen emprender el vuelo? ¿No sabes ¡oh! Jesús que es tu Voluntad la que te ruega, y si Tú
no la escuchas Ella quedaría por debajo? Y creo que no puedes hacer menos que escucharla”.
Pero mientras esto y otras cosas más decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior,
transformándome toda en Él y participándome sus amarguras, que eran ya demasiadas, ¡oh
Dios, cuántas cosas tristes hacía ver, y su corazón era traspasado por ellas! Después, como si
se quisiera aliviar me ha dicho, haciéndose ver con su acostumbrada pluma de luz en la mano:
(4) “Hija mía, hagamos todo a un lado, hablemos del reino del Supremo Querer que tanto me
interesa, ¿no ves cómo estoy siempre en acto de escribir en el fondo de tu alma sus méritos,
sus leyes celestiales, su potencia, sus prodigios divinos, su belleza encantadora, sus alegrías
infinitas, el orden y la armonía perfecta que reina en este Reino del Fiat Divino? Primero hago
los preparativos, formo en ti todas las propiedades de Él y después te hablo, a fin de que
sintiendo en ti sus propiedades, podrás ser la portavoz de mi Voluntad, su pregonera, su
telégrafo y la trompeta que con sonido resonante llame la atención de las gentes a escucharla.
Las enseñanzas que te doy acerca del Reino de mi Querer serán como tantos hilos eléctricos,
que cuando están hechas las justas comunicaciones, los preparativos necesarios, basta un solo
hilo para dar luz a ciudades y a provincias enteras. La fuerza de la electricidad, con una rapidez
más que la del viento, da luz a lugares públicos y privados. Las enseñanzas sobre mi Voluntad
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