al hombre, pero es siempre mía, porque es conservada y vivificada continuamente por Mí, sea
ocupada por siervos, por ingratos, por enemigos y hasta por aquellos que ni siquiera me
reconocen, por eso quiero despacharme con el destruir regiones enteras y lo que sirve para su
alimento; los ministros de justicia serán los elementos, que invistiéndolos harán sentir la fuerza
divina sobre de ellos. Quiero purificar la tierra para preparar la habitación a mis hijos, tú estarás
siempre junto Conmigo, mi Voluntad será siempre tu punto de partida aun en tus más pequeños
actos, porque aun en las cosas más pequeñas mi Querer quiere tener su Vida Divina, su principio
y su fin, no tolera que la voluntad humana haga sus pequeñas apariciones en su Reino, de otra
manera vendrías a salir frecuentemente al reino vicioso de tu voluntad, la cual te quitaría la
nobleza, lo que de hecho no conviene a quien debe vivir en el Reino de mi Voluntad.
(3) Ahora hija mía, así como las penas de la Celestial Reina, mis penas y mi muerte, como sol
hicieron madurar, fecundar, endulzar los frutos que hay en el Reino de la Redención, de modo
que todos puedan tomarlos, y son frutos que llevan la salud a los enfermos, la santidad a los
sanos, así tus penas, injertadas con las nuestras y maduradas con el calor del Sol de mi Querer,
harán madurar los frutos que hay en el Reino de mi Voluntad, serán tantos y tan dulces y
sabrosos, que quien quiera tomarlos y gustarlos nunca más se adaptará a los frutos acerbos,
insípidos y nocivos del mísero y escuálido reino de la voluntad humana. Tú debes saber que
quien debe ser el primero en formar un Reino, en llevar un bien, en formar un trabajo, debe sufrir
más que todos y hacer más que todos, debe encaminar, facilitar las cosas, los medios y preparar
lo que conviene para hacer que los demás, encontrando las materias primas de aquel trabajo y
viéndolo hecho, lo puedan imitar; así que mucho te he dado y te doy para hacer que tú puedas
formar las materias primas para quien debe vivir en el reino de mi Voluntad. Por eso está atenta
y dispuesta a lo que te doy y a hacer lo que quiero de ti”.
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19-36
Julio 11, 1926
Así como se supo que para formar el Reino de la Redención los que
más sufrieron fueron Jesús y su Mamá, así será necesario conocer
quién ha sufrido por el Reino del Fiat Supremo.
(1) Desde hace algunos días mi dulce Jesús no me había dicho nada acerca de su Santísima
Voluntad, más bien se hacía ver triste, en acto de golpear a las criaturas. Hoy, como si quisiera
salir de su tristeza, porque cuando habla de su Voluntad parece que se pone en fiesta, al salir
de dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, quiero consolarme, hazme hablar del Reino de mi Supremo Querer”.
(3) Y yo: “Amor mío y vida mía, Jesús, si Tú no me dices todos los secretos que hay en Él,
yo, no conociendo todo, no gozaré la plenitud de los bienes que este Reino posee, ni podré darte
la correspondencia del amor, de los bienes que Tú escondes, y me sentiría infeliz en medio a
tanta felicidad, porque en todo lo que en Él Tú posees no corre mi ‘te amo’, será pequeño, pero
es el ‘te amo’ de tu pequeña hija que Tú amas tanto”. Y Jesús, tomando mi misma palabra me
ha dicho:
(4) “Pequeña hija mía, lo dices tú misma, cuánto es necesario el conocimiento; si es necesario
para ti, mucho más para los demás. Ahora, tú debes saber que para formar el Reino de la
Redención, aquellos que se distinguieron más en el sufrir, fue mi Mamá, y si bien Ella
aparentemente no sufrió ninguna pena que conocieran las otras criaturas, con excepción de mi
muerte que fue conocida por todos y que fue para su materno corazón el golpe fatal y más