19-34
Julio 5, 1926
Jesús se hace ver que escribe en el fondo del alma lo que dice
sobre su Voluntad, y después da un resumen en palabras.
(1) Me sentía investida y en poder de la luz suprema del Querer Eterno, y mi siempre amable
Jesús se hacía ver en el fondo de mi alma en pie, con una pluma de luz en la mano, en acto de
escribir sobre de una luz densa que parecía tela, pero era una luz extendida en mi alma, y Jesús
escribía, escribía en el fondo de esta luz; ¡cómo era bello verlo escribir con una maestría y
velocidad indescriptibles! Después de haber escrito, como si abriera las puertas de mi interior,
con su mano llamaba al confesor diciéndole:
(2) “Ven a ver lo que Yo mismo escribo en el fondo de esta alma. Yo no escribo jamás sobre
papel o sobre tela, porque están sujetos a perecer, sino que me deleito en escribir sobre la luz
puesta en esta alma en virtud de mi Voluntad, mi escritura de luz es incancelable y de valor
infinito. Ahora, cuando debo manifestarle las verdades sobre mi Voluntad, primero hago el
trabajo de escribirlas en el fondo de ella y después le hablo, dándole a entender lo que en ella
he escrito. He aquí el por qué cuando ella dice lo que Yo le he dicho lo dice con pocas palabras,
en cambio cuando escribe se alarga mucho, es mi escrito que desbordando fuera de su alma,
no sólo da un pequeño resumen, sino mi verdad extendida como Yo mismo la he escrito en lo
íntimo de su interior”.
(3) Yo he quedado maravillada y con una alegría indecible al ver a mi dulce Jesús escribir
dentro de mí, y comprendía claramente por qué al hablar poco sé decir de lo que Él me dice,
mas bien me parece que solamente me ha dado el título del tema, y después al escribir parece
interés suyo el ayudarme a desarrollarlo como a Él le place, y Jesús todo bondad me ha dicho:
(4) “Hija mía, no te maraville el que mientras escribes sientas surgir en ti, como de una fuente,
las verdades, es el trabajo de tu Jesús hecho en ti, que desbordándose de todas las partes de
tu alma pone el orden en el papel y las verdades en ti escritas y selladas con caracteres de luz,
por eso deja tus temores, no quieras atenerte al pequeño resumen de mis palabras, ni quieras
resistirme cuando Yo quiero extenderme y hacerte escribir sobre el papel lo que Yo con tanto
amor he escrito en tu alma; cuántas veces me obligas a usar la fuerza y a arrollarte a fin de que
tú no me resistas tanto a escribir lo que quiero. Por eso déjame hacer, será trabajo de tu Jesús
que en todo resplandezca la verdad”.
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19-35
Julio 8, 1926
Amenaza de nuevos castigos. Cómo quien debe hacer
un bien universal debe hacer y sufrir más que todos.
(1) Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, y mi dulce Jesús se hacía ver en mi
interior con los brazos levantados, en acto de impedir que la divina justicia se derramara sobre
las criaturas, poniéndome también a mí en su misma posición para hacerme hacer lo que Él
mismo hacía; pero parecía que las criaturas incitaban a la justicia divina a golpearlas, y Jesús,
como cansado, bajando sus brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¡qué perfidia humana! Pero es justo, es necesario que después de tanto tolerar
me libere de tanta cosa vieja que ocupa la Creación, porque estando infectada lleva la infección
a la cosa nueva, a las plantitas nuevas. Estoy cansado de que la Creación, habitación mía dada
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