ellos un color distinto, por eso se puede decir quién es una flor roja, quién violeta, quién blanca,
quién es planta, quién es árbol, quién es estrella, y según se han sometido a los reflejos del
Supremo Querer, así se han desarrollado en la fecundidad, en la altura, en la belleza, pero uno
es el colorido, porque mi Querer, como rayo de sol, les ha dado el color de aquella semilla que
ellos mismos habían puesto en sus almas. En cambio la santidad de quien vive en la unidad de
la luz de mi Voluntad, es parto de aquel acto único de su Creador, que mientras es uno en las
manos creadoras, los rayos de su Voluntad saliendo de Dios, invaden todo y producen obras y
efectos tan innumerables, que el hombre no puede llegar a contarlos todos, así que esta
santidad, siendo parto de aquel acto único, estará al cuidado y celo del Querer Supremo, que
pondrá en ella todos los colores, todas las variadas bellezas, todos los bienes posibles e
imaginables, así que más que sol resplandeciente encerrará y eclipsará en sí toda la Creación
con sus variadas bellezas, se verán encerrados en ella todos los bienes de la Redención, se
verán en ella todas las santidades, y Yo, desahogando más que nunca en amor, pondré el sello
de mi misma santidad en quien haya poseído el reino de mi Voluntad.
(7) ¿Sabes tú que sucederá con relación a esta santidad del vivir en mi Querer, a tu Creador?
Sucederá como a un rey que no tiene hijos, este rey no goza jamás el afecto de un hijo, ni se
siente llevado a prodigar todas sus caricias paternas, ni sus besos afectuosos, porque no
descubre en ninguno su parto, sus facciones, y a quién confiar la suerte de su Reino. ¡Pobrecito!
vive siempre con un clavo en el corazón, vive siempre rodeado por siervos, por personas que
no se le asemejan, y si están a su alrededor no es por puro amor, sino por interés propio, para
hacer adquisición de riquezas, de gloria y tal vez aun para traicionarlo. Ahora, supón que tenga
un hijo suyo después de largo tiempo, ¿cuál no será la alegría de este rey? Lo besa, lo acaricia,
no sabe separar su mirada de su hijo en el cual reconoce su imagen; apenas nacido le hereda
su Reino y todos sus bienes, y su completo gozo y fiesta es que su Reino no será más de los
extraños, de sus siervos, sino de su amado hijo, así que se puede decir que lo que es del padre
es del hijo, y que lo que es del hijo es del padre.
(8) Ahora, quien llegue a poseer el Reino de mi Voluntad será para Nosotros como un hijo
nacido después de cerca de seis mil años, qué alegría, qué fiesta no será para Nosotros al ver
en él nuestra imagen íntegra, bella, tal como la sacamos de nuestro seno paterno, todas las
caricias, los besos, los dones, serán para este hijo, mucho más, pues habiendo dado al hombre
en la Creación como herencia especial el Reino de nuestra Voluntad, y habiendo estado este
nuestro Reino en manos de extraños, de siervos, de traidores, por tan largo tiempo, al ver a este
hijo que lo poseerá como hijo y nos dará la gloria del Reino de nuestra Voluntad, nuestra
herencia será puesta a salvo por parte de este hijo; entonces, ¿no es justo que todo le demos,
aun a Nosotros mismos, y que encierre todo y a todos?”
(9) Mientras Jesús esto decía, yo he quedado pensativa y le he dicho: “¿Será posible todo
esto, Amor mío?” Y Jesús ha agregado:
(10) “Hija mía, no te maravilles, porque el alma con poseer el Reino del Supremo Querer
poseerá una Voluntad Divina, infinita, eterna, que encierra todos los bienes; por eso, quien posee
todo puede darnos todo. Cuál será nuestro contento, nuestra y su felicidad al ver la pequeñez
de la criatura en este nuestro Reino, que toma continuamente de Nosotros como dueña, como
hija nuestra, y como lo que toma de Nosotros es divino, ella toma lo divino y lo divino nos da,
toma lo infinito y lo infinito nos da, toma de Nosotros cosas inmensas y cosas inmensas nos da,
toma de Nosotros luz y luz nos trae, ella no hará otra cosa que tomar y darnos, Nosotros
pondremos a su disposición todas nuestras cosas, a fin de que en el Reino de nuestra Voluntad,
dado a ella por Nosotros, no entren más cosas extrañas a Nosotros, sino que todo sean cosas
nuestras, y así podamos recibir los frutos, la gloria, el amor, el honor del Reino de nuestra
Voluntad. Por eso sé atenta y tu vuelo en nuestro Querer sea continuo”.
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