(5) “Hija mía, mi Querer contiene todo, y así como celoso conserva todos sus actos como si
fueran uno solo, así conserva todos los actos de la Soberana Reina como si todos fuesen suyos,
porque todo lo hizo en Él; por eso mi mismo Querer te los hará presentes. Ahora, tú debes saber
que quien ha hecho bien a todos, ha amado a todos y ha obrado en modo universal para Dios y
por todos, tiene con justicia los derechos sobre todo y sobre de todos. El obrar en modo
universal es el modo divino, y mi Mamá Celestial pudo obrar con los modos de su Creador
porque poseía el reino de nuestra Voluntad; ahora Ella, habiendo obrado en nuestro Querer
Supremo tiene los derechos de posesión que formó en nuestro Reino, ¿y quién otro la podrá
corresponder sino quien vive en el mismo Reino? Porque sólo en este Reino está el obrar
universal, el amor que ama a todos, que todo abraza y nada le huye. Tú debes saber que quien
posee el Reino de mi Voluntad en la tierra tiene derecho a la gloria universal en el Cielo, y esto
en modo connatural y simple; mi Voluntad abraza todo y envuelve a todos, así que quien la
posee, de ella salen todos los bienes unidos a la gloria que estos bienes contienen, y mientras
sale de ella la gloria universal, la recibe; ¿y te parece poco poseer la gloria universal en la Patria
Celestial? Por eso sé atenta, el Reino del Supremo Querer es riquísimo, en Él están las
monedas que surgen, por eso todos esperan de ti, también mi misma Mamá quiere la
correspondencia del amor universal que tuvo por todas las generaciones. Y a ti por
correspondencia, en la Patria Celestial te tocará la gloria universal, herencia que será solamente
de quien haya poseído el Reino de mi Voluntad sobre la tierra”.
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19-31
Junio 29, 1926
Cada cosa creada contiene una imagen de las
cualidades divinas, y la Divina Voluntad glorifica
estas cualidades en cada una cosa creada.
(1) Después de haber pasado días amarguísimos de privaciones, mi amado Jesús para
reanimarme, al venir se ha entretenido por algunas horas, se hacía ver de edad muy joven, de
una rara belleza que raptaba, y se ha sentado sobre mi cama, cerca de mí, diciéndome:
(2) “Hija mía, lo sé, sé que tú no puedes estar sin Mí, porque Yo soy para ti más que tu misma
vida, así que si Yo no viniese te faltaría la sustancia de la vida, y además tenemos que hacer
tantas cosas juntos en el Reino de la Voluntad Suprema, por eso cuando veas que no vengo
pronto no te oprimas tanto, está cierta que vendré, porque mi venida es necesaria para ti y para
Mí, porque debo ver las cosas de mi Reino, y mientras lo dirijo debo gozármelo. ¿Podrías tú
tener la mínima duda de que faltase el Rey del triunfo en un Reino tan suspirado por Mí? Por
eso ven en mis brazos, a fin de que tu Jesús te fortifique”.
(3) Y mientras esto decía me ha tomado en sus brazos, me estrechaba fuerte a su pecho y
arrullándome me decía:
(4) “Duerme, duerme sobre mi pecho mi pequeña recién nacida de mi Voluntad”.
(5) Yo en los brazos de Jesús era muy pequeña, y me sentía sin deseos de dormir, quería
gozarme a Jesús, quería decirle tantas cosas ahora que tenía el bien de que se entretenía
largamente conmigo, pero Jesús continuaba arrullándome, y yo sin quererlo tomaba un dulce,
dulce sueño, pero en el sueño oía el latido del corazón de Jesús que hablaba y decía: “Voluntad
mía”. Y al siguiente latido como si respondiese: “Amor quiero infundir en la pequeña hija de mi
Querer”.