a esta flor, de volverla singular en la tierra y en el Cielo. Ahora hija mía, si Luis es tan bello
porque brotó de mi Humanidad, ¿qué será de ti y de todos aquellos que poseerán el reino de mi
Voluntad? Estas flores no surgirán de mi Humanidad, sino que tendrán su raíz en el Sol de mi
Voluntad, en Ella viene formada la flor de su vida, crecen y surgen en el mismo Sol de mi Querer,
que celoso de estas flores las tendrá eclipsadas en su misma luz; en cada hoja de estas flores
se verán escritas todas las especialidades de las cualidades divinas, serán el encanto de todo
el Cielo y todos reconocerán en ellas la obra completa de su Creador”.
(3) Pero mientras esto decía, mi dulce Jesús se abría su pecho y hacía ver dentro un Sol
inmenso, en el cual debía plantar todas estas flores, y era tanto su amor y celo hacia ellas, que
no debía hacerlas surgir fuera de su Humanidad, sino adentro de Él mismo.
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Quien posee el Reino de la Divina Voluntad obra
en modo universal y poseerá la gloria universal.
19-30
Junio 26, 1926
(1) Estaba según mi costumbre, haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Supremo,
esto es, abrazando todo, Creación, Redención y a todos, para poder dar a mi Creador la
correspondencia del amor y de la gloria que todos le deben, y mi dulce Jesús moviéndose en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, la pequeña hija de mi Voluntad no sólo debe pensar y ocuparse en cómo
defender los derechos universales de su Creador, corresponderlo del amor y de la gloria que
todos le deben como si fuesen uno solo, de modo que todo debe encontrar en ella, porque
nuestra Voluntad envuelve todo y a todos, y quien en Ella vive posee los modos universales, por
eso todo puede darnos y de todo podemos rehacernos; sino que también como hija nuestra
debes defender los derechos de la Soberana Reina, Ella obró en modo universal y por eso tuvo
un amor, una gloria, una oración, una reparación, un dolor por su Creador, y por todos y por
cada una de las criaturas, Ella no dejó escapar ningún acto que las criaturas debían a su
Creador, y encerrando a todos en su materno corazón amaba en modo universal a todos y a
cada uno, así que en Ella encontramos toda nuestra gloria, no nos negó nada, no sólo lo que le
correspondía a Ella directamente el darnos, sino que nos dio lo que las otras criaturas nos
negaron, y para hacerla de Madre magnánima, amantísima, que se abre las entrañas por sus
propios hijos, generó a todos en su doliente corazón; cada fibra de él era un dolor traspasante
en el cual daba la vida a cada hijo suyo, hasta llegar al golpe fatal de la muerte de su Hijo Dios;
el dolor de esta muerte puso el sello de la regeneración de la vida a los nuevos hijos de esta
Madre doliente.
(3) Ahora, una Virgen Reina que tanto nos ha amado, defendido todos nuestros derechos,
una Madre tan tierna que tuvo amor y dolores por todos, merece que nuestra pequeña recién
nacida de nuestro Supremo Querer la ame por todos, la corresponda de todo, y abrazando todos
sus actos en nuestro Querer, pongas tu acto unido al suyo, porque Ella es inseparable de
Nosotros, su gloria es nuestra, la nuestra es la suya, mucho más que nuestro Querer pone todo
en común”.
(4) Entonces yo he quedado un poco confundida al oír esto, y como si no supiese hacer lo
que Jesús me decía le rogaba que me diera la capacidad de hacerlo, y Jesús volviendo a
hablarme me ha dicho:
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