mi Voluntad en las almas, tan es verdad, que para venir formé mi primer Reino del Querer
Supremo en el corazón de mi Mamá Inmaculada, fuera de mi Reino jamás habría venido a la
tierra; así que sufrí cansancio y penas, quedé herido y finalmente asesinado, pero el Reino de
mi Voluntad no fue realizado, arrojé los fundamentos, hice los preparativos, pero la batalla
sangrienta entre la voluntad humana y la Divina ha continuado aún. Ahora mi pequeña hija,
cuando te veo obrar en el Reino de mi Voluntad, y conforme obras, el Reino de Ella se establece
siempre más en ti, Yo me siento victorioso de mi larga batalla y todo toma la actitud en torno a
Mí de triunfo y fiesta, mis penas, mis cansancios, las heridas, me sonríen y mi misma muerte
me da nuevamente la Vida de mi Voluntad en ti. Así que Yo me siento victorioso de la Creación,
de la Redención, mas bien, Ellas sirven para formar los largos giros a la recién nacida de mi
Voluntad, los rápidos vuelos, los interminables paseos en el Reino de mi Voluntad, y Yo por eso
la llevo como triunfo, y haciéndome feliz sigo con mi mirada todos los pasos y actos de mi
pequeña hija. Mira, todos tienen su ideal y cuando lo realizan, entonces están contentos, aun
el pequeño niño tiene su ideal de asirse al pecho de la mamá, y mientras llora y solloza, con sólo
que la mamá le abra el seno, el niño cesa de llorar, sonríe y lanzándose se pega al pecho de la
mamá y victorioso chupa, chupa hasta saciarse, y mientras chupa, triunfante toma su dulce
sueño; tal soy Yo, después de largo llanto, cuando veo el seno del alma que me abre las puertas
para dar lugar al Reino de la Voluntad Suprema, mis lágrimas se detienen y lanzándome a su
seno me pego a ella, y chupando su amor y los frutos del Reino de mi Querer tomo mi dulce
sueño, y victorioso me reposo. Hasta el pequeño pajarito, su ideal es la semilla, y cuando la ve
agita las alas, corre, se precipita sobre la semilla y victorioso la engulle y triunfante reemprende
su vuelo; tal soy Yo, vuelo y revuelo, giro y vuelvo a girar para formar el Reino de mi Voluntad
en el alma, a fin de que ella me forme la semilla para alimentarme, porque Yo no tomo otro
alimento sino el que es formado en mi Reino, y cuando veo esta semilla celestial, más que
pajarillo vuelo para hacer de ella mi alimento. Así que el todo está en el cumplir cada uno su
ideal que se ha prefijado, he aquí por qué cuando te veo obrar en el Reino de mi Voluntad veo
mi ideal realizado y me siento correspondido por la obra de la Creación y de la Redención y el
triunfo de mi Voluntad establecido en ti. Por eso sé atenta y haz que la victoria de tu Jesús sea
en ti permanente”.
(5) Después de esto mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y todo ternura me ha dicho:
(6) “Hija mía, dime, ¿y tu ideal, tu finalidad, cuál es?”
(7) Y yo: “Amor mío, Jesús, mi ideal es cumplir tu Voluntad, y toda mi finalidad es de llegar a
que ningún pensamiento, palabra, latido y obra, jamás salgan fuera del Reino de tu Suprema
Voluntad, más bien, que en Ella sean concebidos, nutridos, crecidos y formen su vida, y si es
necesario, aun su muerte, si bien sé que en tu Querer ningún acto muere, sino que nacidos una
vez viven eternamente, así que es el reino de tu Querer en mi pobre alma lo que suspiro, y esto
es todo mi ideal y mi primer y último fin”. Y Jesús, todo amor y haciendo fiesta ha agregado:
(8) “Hija mía, así que mi ideal y el tuyo son uno mismo, y por lo tanto única nuestra finalidad,
¡bravo, bravo a la hija de mi Voluntad! Y como tu ideal y el mío son uno solo, también tú has
sostenido la batalla de largos años para conquistar el Reino de mi Voluntad, has debido soportar
penas, privaciones y has estado hasta prisionera en tu habitación, atada a tu pequeño lecho
para conquistar aquel Reino tan querido y suspirado por Mí y por ti; a los dos nos ha costado
mucho y ahora somos los dos triunfadores y conquistadores, así que también tú eres la pequeña
reinita en el Reino de mi Voluntad, y si bien pequeña eres siempre reina, porque eres la hija del
gran Rey, de nuestro Padre Celestial; por eso, como conquistadora de tan gran Reino toma
posesión de toda la Creación, de toda la Redención y de todo el Cielo, todo es tuyo, porque
dondequiera que reina mi Voluntad íntegra y permanente, se extienden tus derechos de
posesión, todos te esperan para darte los honores que convienen a tu victoria.
(9) También eres la pequeña niña que tanto has llorado y suspirado a tu Jesús, y no apenas
me has visto, tus lágrimas han cesado y lanzándote en mi seno te has pegado a mi pecho y