siempre qué tomar, por cuanto pueda decirte acerca de mi Voluntad, siempre tengo más qué
decirte, y no te bastará ni la corta vida del exilio, ni toda la eternidad para hacerte conocer la
larga historia de mi Suprema Voluntad, ni para numerarte los grandes prodigios que hay en Ella”.
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19-26
Junio 6, 1926
Jesús quiere nuestro enlace en todo lo que ha hecho. Así como Dios
estableció la época y el tiempo de la Redención, así es para el Reino
de su Voluntad. La Redención es medio y ayuda para el hombre, la
Voluntad Divina es principio y fin del hombre.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo mis actos en la Voluntad Suprema, y trataba de
encontrar todo lo que hizo mi Jesús, mi Mamá Celestial, la Creación y todas las criaturas, ahora
mientras esto hacía, mi dulce Jesús me ayudaba a hacerme presente todos sus actos que yo
omitía buscar, no teniendo la capacidad para ello, y Jesús todo bondad me hacía presente su
acto diciéndome:
(2) “Hija mía, en mi Voluntad todos mis actos están presentes, como alineados entre ellos.
Mira, aquí están todos los actos de mi infancia, están mis lágrimas, mis gemidos, está también
cuando de pequeño niño, pasando por los campos cogía las flores, ven a poner tu ‘te amo’ sobre
las flores que tomo y sobre mis manos que se extienden para tomarlas, en aquellas flores era a
ti a quien miraba, era a ti a quien tomaba como pequeña florecita de mi Voluntad, ¿no quieres
tú entonces hacerme compañía en todos mis actos infantiles con tu amor y con entretenerte
Conmigo en estos actos inocentes? Después está cuando de pequeño niño, cansado de llorar
por las almas tomaba un brevísimo sueño, pero antes de cerrar los ojos te quería a ti para
reconciliar el sueño, quería verte besar mis lágrimas al imprimir tu ‘te amo’ en cada lágrima, y
con el arrullo de tu ‘te amo’ me hagas cerrar los ojos al sueño, pero mientras duermo no me
dejes solo, sino espérame a que me despierte, a fin de que igual que al cerrar mis ojos al sueño,
así al abrirlos me despierte en tu ‘te amo’.
(3) Hija mía, estaba establecido para quien debía vivir en mi Querer que fuera inseparable de
Mí, y a pesar de que tú entonces no existías, mi Voluntad te hacía presente y me daba tu
compañía, tus actos, tu ’te amo’; ¿y sabes tú qué significa un ‘te amo’ en mi Voluntad? Ese ‘te
amo’ encierra una felicidad eterna, un amor divino, y para mi infantil edad era bastante para
hacerme feliz y para formar en torno a Mí un mar de alegría, bastante para hacerme poner a un
lado todas las amarguras que me daban las criaturas. Si tú no sigues todos mis actos habrá un
vacío de tus actos en mi Voluntad, y Yo quedaré aislado sin tu compañía, quiero tu enlace a
todo lo que he hecho, porque siendo una la Voluntad que nos une, por consecuencia uno debe
ser el acto. Pero sígueme aún, mírame aquí, cuando en mi infantil edad de dos o tres años Yo
me apartaba de mi Mamá, y de rodillas con los bracitos abiertos en forma de cruz rogaba a mi
Celestial Padre para que tuviese piedad del género humano, y en mis bracitos abiertos abrazaba
a todas las generaciones; mi posición era desgarradora, tan pequeño, de rodillas con los bracitos
abiertos, llorar, rogar, mi Mamá no habría podido resistir el verme, su amor materno que tanto
me amaba la habría hecho sucumbir, por eso ven tú que no tienes el amor de mi Mamá, ven a
sostenerme los bracitos, a enjugarme las lágrimas, pon un ‘te amo’ sobre aquel terreno donde
apoyaba mis pequeñas rodillas, a fin de que no me sea tan duro, y después arrójate en mis
bracitos a fin de que te ofrezca a mi Celestial Padre como hija de mi Voluntad. Desde entonces
yo te llamaba, y cuando me veía solo, abandonado por todos, Yo decía entre Mí: ‘Si todos me
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