siempre pleno día, y por esto a cada instante esta unidad de la luz de mi Querer hacía correr en
Ella toda la Vida Divina que le llevaba mares de luz, de alegrías, de felicidad, de conocimientos
divinos, mares de belleza, de gloria, de amor, y Ella como en triunfo llevaba a su Creador todos
estos mares como suyos, para atestiguarle su amor, su adoración, y para hacerlo enamorar de
su belleza, y la Divinidad hacía correr otros nuevos mares más bellos. Ella poseía tanto amor,
que como connatural podía amar por todos, adorar y suplir por todos, sus pequeños actos
hechos en la unidad de esta luz eran superiores a los más grandes actos y a todos los actos de
todas las criaturas juntas, por eso a todos los sacrificios, las obras, el amor de todas las demás
criaturas se les puede llamar pequeñas llamitas frente al sol, gotitas de agua frente al mar, en
comparación de los actos de la Soberana Reina, y por eso Ella, en virtud de la unidad de esta
luz del Supremo Querer, triunfó sobre todo y venció a su mismo Creador y lo hizo prisionero en
su seno materno. ¡Ah, sólo la unidad de esta luz de mi Querer que poseía Aquélla que imperaba
sobre todo, pudo formar este prodigio nunca antes sucedido, y que le suministraba los actos
dignos de este Prisionero Divino!
(5) Adán, al perder esta unidad de la luz se trastornó y formó la noche, las debilidades, las
pasiones, para él y para todas la generaciones. Esta Virgen excelsa, con no hacer jamás su
voluntad, estuvo siempre derecha y de frente al Sol eterno, y por eso para Ella siempre fue día
e hizo despuntar el día del sol de justicia para todas las generaciones; si esta Virgen Reina no
hubiese hecho otra cosa que conservar en el fondo de su alma inmaculada la unidad de la luz
del eterno Querer, habría bastado para darnos la gloria de todos, y la correspondencia del amor
de toda la Creación. La Divinidad, por medio suyo, en virtud de mi Voluntad, se sintió regresar
las alegrías y la felicidad que había establecido recibir por medio de la Creación, por eso Ella se
puede llamar la Reina, la Madre, la Fundadora, la Base y Espejo de mi Voluntad, en el cual todos
pueden mirarse para recibir de Ella la Vida de mi Voluntad”.
(6) Después de esto yo me sentía como empapada de esta luz y comprendía el gran prodigio
del vivir en la unidad de esta luz del Querer Supremo, y mi dulce Jesús, regresando ha agregado:
(7) “Hija mía, Adán en el estado de inocencia y mi Mamá Celestial, poseían la unidad de la luz
de mi Voluntad, no por virtud propia, sino por virtud comunicada por Dios, en cambio mi
Humanidad la poseía por virtud propia, porque en Ella no sólo estaba la unidad de la luz del
Supremo Querer, sino que también estaba el Verbo Eterno, y como Yo soy inseparable del Padre
y del Espíritu Santo, sucedió la verdadera y perfecta bifurcación, que mientras permanecí en el
Cielo descendí en el seno de mi Mamá, y siendo el Padre y el Espíritu Santo inseparables de
Mí, también Ellos descendieron junto conmigo y al mismo tiempo quedaron en lo alto de los
Cielos”.
(8) Ahora, mientras Jesús me decía esto, me ha venido la duda de si las Tres Divinas
Personas habían sufrido las Tres, o bien sólo el Verbo, y Jesús ha retomado la palabra y me ha
dicho:
(9) “Hija mía, el Padre y el Espíritu Santo, porque son inseparables de Mí, descendieron junto
Conmigo, y Yo quedé con Ellos en los Cielos, pero el trabajo de satisfacer, de sufrir y de redimir
al hombre fue tomado por Mí; Yo, Hijo del Padre, tomé el trabajo de reconciliar a Dios con el
hombre. Nuestra Divinidad era intangible de poder sufrir la más mínima pena, fue mi Humanidad
que unida con las Tres Divinas Personas en modo inseparable, la cual dándose en poder de la
Divinidad sufría penas inauditas, satisfacía en modo divino, y como mi Humanidad no sólo
poseía la plenitud de mi Voluntad como virtud propia, sino al mismo Verbo, y por consecuencia
de la inseparabilidad, al Padre y al Espíritu Santo, por eso superó en modo más perfecto tanto
a Adán inocente cuanto a mi misma Mamá, porque en ellos era gracia, en Mí era naturaleza;
ellos debían tomar de Dios la luz, la gracia, la potencia, la belleza; en Mí estaba la fuente de
donde surgía luz, belleza, gracia, etc., así que era tanta la diferencia entre Mí que era naturaleza,
y entre mi misma Mamá en que era gracia, que Ella quedaba eclipsada delante a mi Humanidad.
Por eso hija mía sé atenta, tu Jesús tiene la fuente que surge y tiene siempre qué darte, y tú
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